200 personas transforman la UPO en laboratorio vivo para mejorar su biodiversidad

El campus de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en Sevilla se ha convertido en un "laboratorio vivo" para estudiar y mejorar su biodiversidad a través de un proyecto de ciencia ciudadana que arrancó el pasado sábado, 11 de abril de 2026, y se extenderá hasta abril de 2027. La iniciativa, denomina

SEVILLA | Redacción
200 personas transforman la UPO en laboratorio vivo para mejorar su biodiversidad

El campus de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en Sevilla se ha convertido en un "laboratorio vivo" para estudiar y mejorar su biodiversidad a través de un proyecto de ciencia ciudadana que arrancó el pasado sábado, 11 de abril de 2026, y se extenderá hasta abril de 2027. La iniciativa, denominada 'Renaturalización de la UPO a través de la ciencia ciudadana', moviliza a 200 personas entre alumnado universitario, estudiantes de Secundaria, asociaciones sociales, personal investigador y ciudadanía para transformar el entorno natural del recinto académico.

El proyecto está coordinado por la Fundación Descubre y la propia Universidad Pablo de Olavide, con la asesoría científica de los investigadores Martina Carrete y Luis Villagarcía, del Departamento de Sistemas Físicos, Químicos y Naturales de la institución universitaria. La iniciativa forma parte del programa 'Andalucía + ciencia ciudadana' y cuenta con la colaboración del Campus de Excelencia Internacional de Medio Ambiente, Biodiversidad y Cambio Global (CEi CamBio), la Universidad de Sevilla, la Estación Biológica de Doñana (CSIC), la asociación de jóvenes emprendedores Iberozoa, la Asociación Ecologista Anea y la plataforma Observation.org.

Maratón científico de 24 horas para catalogar especies

El pistoletazo de salida oficial se dio con la celebración del VI BioBlitz en la UPO, un maratón de biodiversidad de 24 horas organizado por Observation.org en el que alumnado, ciudadanía y expertos realizaron muestreos intensivos de fauna, flora y hongos presentes en el campus. Este evento permitió establecer una primera radiografía de la riqueza natural del recinto universitario y sirvió como punto de partida para el diagnóstico científico que se desarrollará en los próximos meses.

La configuración de equipos de trabajo ya está en marcha, según anunció la universidad. El proceso incluye un programa continuado de observación de biodiversidad mediante plataformas digitales como Observation e iNaturalist, la revisión de registros de polinizadores, el seguimiento de cajas nido instaladas en el campus, el análisis de mortalidad de especies, la evaluación de hábitats y la elaboración de propuestas botánicas para restaurar la vegetación del recinto.

Dimensión educativa y social del proyecto

Una de las características distintivas de la iniciativa es su componente educativo y de inclusión social. Estudiantes del IES Galileo Galilei y del IES María Galiana participan en las actividades de campo y análisis, mientras que la Asociación Educativa y Social Nuestra Señora de la Candelaria, que trabaja con niños y adolescentes en riesgo de exclusión social en el barrio Tres Barrios-Amate, también se ha implicado en el proyecto. La intención es convertir el proceso en una experiencia de aprendizaje, integración y compromiso colectivo con la conservación de la naturaleza.

Tras la fase de diagnóstico, el equipo elaborará propuestas de actuación e intervenciones concretas para mejorar la funcionalidad ecológica del campus. El objetivo final es generar un informe con directrices prácticas que permitan gestionar el entorno universitario desde criterios de sostenibilidad ambiental y conservación de la biodiversidad, documento que estará listo en abril de 2027.

Uno de los ocho proyectos andaluces seleccionados

El proyecto de la UPO es uno de los ocho proyectos andaluces de ciencia ciudadana que reciben apoyo de la Oficina de Ciencia Ciudadana de Andalucía, financiada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Esta oficina, la primera de ámbito regional en España, tiene como misión asesorar, formar y difundir iniciativas de participación ciudadana en la ciencia, promoviendo el conocimiento compartido y el compromiso social con la investigación.

La iniciativa sevillana busca demostrar que los campus universitarios pueden funcionar como auténticos refugios de biodiversidad en entornos urbanos, generando conocimiento científico útil mientras se fomenta la conciencia ambiental entre la comunidad académica y la ciudadanía. El proyecto convertirá las 140 hectáreas del campus de la Pablo de Olavide en un modelo de gestión ecológica basado en datos reales y en la participación activa de quienes conviven con ese espacio.