5.000 personas y tres candidatos: la protesta por la sanidad se desinfla en Sevilla a cinco semanas del 17-M
Las Mareas Blancas pierden un 75% de asistencia respecto a la gran manifestación de abril de 2025, mientras las encuestas sitúan al PSOE de Montero en mínimos históricos y la inversión sanitaria andaluza marca récord

La manifestación convocada por la Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas ha reunido este domingo a 5.000 personas en Sevilla, según la estimación de la Policía Nacional facilitada por la Delegación del Gobierno. La cifra sitúa esta protesta como una de las más discretas de cuantas se han celebrado en la capital andaluza por la sanidad pública en los últimos dos años, pese a contar con el respaldo expreso de los tres candidatos de la izquierda a la Presidencia de la Junta y producirse en plena precampaña electoral. Y lo hace en el peor momento posible para la izquierda: a 35 días de las elecciones autonómicas del 17 de mayo.
La movilización, que partió a las 12:00 horas bajo el lema "Negocio en sanidad, más mortalidad", contó con la presencia de María Jesús Montero (PSOE-A), Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante Andalucía). Toda la artillería política de la oposición desplegada en una misma convocatoria. El resultado: una asistencia que no alcanza ni la mitad de lo que Sevilla movilizó en noviembre de 2024, cuando no había elecciones a la vista.
Las cifras no mienten: la caída es vertical
Los datos de la Policía Nacional en convocatorias anteriores dejan poco margen a la interpretación. El 5 de abril de 2025, cuando los sindicatos UGT, CCOO, CSIF y SATSE se sumaron a Mareas Blancas en una convocatoria centralizada en Sevilla, la Subdelegación del Gobierno cifró la asistencia en más de 20.000 personas. Fue la gran manifestación por la sanidad andaluza, con autobuses fletados desde todas las provincias y un clima de indignación genuina por las listas de espera y la falta de profesionales.
Siete meses después, en noviembre de 2025, una nueva convocatoria conjunta de sindicatos y Mareas Blancas volvió a concentrar en Sevilla a 12.000 personas según la Policía Nacional. Menos que en abril, pero aún una cifra respetable.
Este domingo, sin embargo, la asistencia ha caído a 5.000. Es un descenso del 75% respecto a la gran marcha de 2025. Y no es solo la comparación con aquella convocatoria excepcional. En noviembre de 2024, cuando las Mareas Blancas convocaron en solitario manifestaciones simultáneas en las ocho capitales andaluzas -un formato idéntico al de hoy-, Sevilla reunió a 6.000 personas según la Policía Nacional. Es decir, hoy han acudido mil personas menos que hace año y medio, pese a que la precampaña electoral debería actuar como multiplicador de la movilización.
Más políticos que calle
El despliegue político en Sevilla ha sido máximo. María Jesús Montero, secretaria general del PSOE-A y candidata a la Presidencia de la Junta, denunció que el Gobierno de Juanma Moreno está "vendiendo el proyecto de vida de los andaluces" al supeditar la atención médica a criterios de "rentabilidad económica", y advirtió de que el 17 de mayo "nos jugamos la vida".
Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía, acusó a Moreno de "insultar a las víctimas" por no establecer medidas preventivas para que las pruebas de cribado de cáncer "se aborden con el carácter de urgencia que se necesita". José Ignacio García, de Adelante Andalucía, señaló que el presidente de la Junta tiene un "plan de privatización" de la sanidad pública y acusó al PP-A de "perseguir y calumniar" a la asociación de mujeres con cáncer de mama Amama.
Desde el otro lado, el consejero de Sanidad, Antonio Sanz, encuadró la manifestación directamente en la "campaña electoral" de la izquierda y afirmó que Montero tiene "credibilidad cero" en materia sanitaria.
El mal endémico y los datos
Los problemas de la sanidad pública andaluza -falta de profesionales, listas de espera, carencias en atención primaria rural- son reales y anteriores al Gobierno del PP. Han persistido bajo el mandato de Juanma Moreno igual que lo hicieron durante las décadas socialistas. El gasto sanitario por habitante en Andalucía se situará en torno a 1.883 euros en 2026, un incremento desde los 1.764 euros de 2025 pero aún lejos de comunidades como Asturias (2.525 euros), País Vasco (2.305) o Extremadura (2.259). Andalucía sigue por debajo de la media nacional en gasto per cápita.
Sin embargo, los datos de inversión tampoco respaldan el relato de un sistema en desmantelamiento, y quizá por ello la convocatoria de este domingo no ha calado entre la población sevillana. El presupuesto sanitario de la Junta para 2026 asciende a 16.265,9 millones de euros, un aumento de 1.016 millones respecto al ejercicio anterior, lo que equivale a un incremento del 6,6%. La sanidad absorbe el 31,5% del presupuesto total de la comunidad. La partida destinada a Atención Primaria alcanza los 5.472 millones, un 5,8% más. Y la Junta ha anunciado la contratación de 4.370 profesionales sanitarios adicionales, incluidos unos 1.200 médicos.
En cuanto al argumento de la privatización, los conciertos con la sanidad privada representan el 3,47% del presupuesto sanitario total, la cifra más baja de la serie histórica, según el consejero Sanz.
Los problemas de la sanidad andaluza son compartidos con el conjunto del Sistema Nacional de Salud, no una anomalía provocada por un supuesto plan de desmantelamiento.
Las encuestas confirman la tendencia
La convocatoria de este domingo ha dejado también entrever el problema que augura un calvario para toda la izquierda en Andalucía, tal y como reflejan prácticamente todas las encuestas publicadas hasta el momento.
La media ponderada de las encuestas publicadas en marzo de 2026 sitúa al PSOE en el 21,7% del voto y entre 25 y 27 escaños, por debajo de los 30 que obtuvo Juan Espadas en 2022, que ya fue el peor registro socialista en unas autonómicas andaluzas. La exvicepresidenta del Gobierno no solo no ha logrado revertir la tendencia, sino que la ha agravado.
Mientras tanto, el PP de Juanma Moreno mantiene una estimación media del 42% y entre 53 y 56 escaños, rozando la mayoría absoluta que conquistó en 2022. La encuesta de SocioMétrica para El Español otorga a Moreno un 51,6% de aprobación ciudadana, más de seis puntos por encima de su registro de hace cuatro años. El presidente al que la izquierda acusa de "desmantelar" la sanidad no solo no baja: sube.
El dato más incómodo para Montero llega por su flanco derecho e izquierdo simultáneamente. Vox crece hasta el 16-18% en la media de encuestas, y algunas casas como GESOP llegan a situarlo empatado con el PSOE en el 20%. Que la extrema derecha empate con el socialismo en Andalucía -históricamente su bastión- es un dato de dimensión histórica. Por la izquierda, Adelante Andalucía sube del 4,58% de 2022 al 6-7%, mordiendo directamente en el electorado que Montero necesita retener.
La encuesta de GAD3 contiene una frase que podría servir como epitafio de la estrategia socialista: la apuesta de Montero por centrar la precampaña en la sanidad y los servicios públicos no está logrando movilizar al electorado ni revertir la pérdida estructural de apoyo del PSOE en Andalucía.