La Macarena instala su altar efímero en la plaza de San Francisco para el Corpus 2026
La corporación ha reunido piezas de extraordinario valor patrimonial, entre ellas una talla del Niño Jesús de Martínez Montañés fechada en 1624 y el Simpecado de la Virgen del Rosario, la pieza textil más antigua de su ajuar. El montaje puede contemplarse hoy, jornada del Corpus en Sevilla.
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La Hermandad de la Macarena ha levantado un altar efímero en el apeadero de la sede de la Fundación Cajasol, en la plaza de San Francisco, con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi. El montaje quedó abierto al público durante la tarde-noche de ayer miércoles y permanecerá visitable a lo largo de la mañana de hoy, 4 de junio, día en el que Sevilla celebra la festividad eucarística con su tradicional procesión por las calles del centro histórico.
La víspera del Corpus incluyó, además, una actuación de la Coral de la Hermandad programada a las 22:30, que sirvió de marco musical a la apertura del altar. La pieza, concebida como una ofrenda de arte sacro en un enclave céntrico de la ciudad, reúne enseres procedentes del patrimonio de la corporación macarena y de otras instituciones colaboradoras.
El altar se organiza en varios cuerpos. El inferior lo preside una talla del Niño Jesús en madera tallada y policromada, obra del escultor Juan Martínez Montañés realizada en 1624. La imagen pertenece a una colección particular y ha sido ataviada con un traje en tisú de Lyon cedido para la ocasión por la Hermandad Sacramental de la Parroquia del Sagrario. La peana que la sostiene está conformada por cabezas de querubines y acompañada por pequeños faroles de plata.
El Simpecado y el cuerpo superior
El nivel superior del altar exhibe el histórico Simpecado de la Virgen del Rosario, datado entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, considerado la pieza textil más antigua del patrimonio de la Hermandad. Lo flanquean una pareja de ángeles tallados por Rafael del Río Barbero y dos imágenes dieciochescas de San Pedro y San Pablo.
Sobre el conjunto destaca la azucena de oro donada por la familia Sánchez-Dalp, dispuesta sobre la jarra de plata labrada por el orfebre Fernando Marmolejo. El dosel, obra de José Librero, enmarca el escudo de la Corporación, que procede de un paño de bocina bordado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda a principios del siglo XX.
Orfebrería y platería de Marmolejo
El altar incorpora también dos manifestadores y credencias en plata de ley repujada con elementos bañados en oro, realizadas igualmente por Fernando Marmolejo. Estas piezas exponen puntos de luz sobre candelería y jarras de flores antiguas pertenecientes al paso de la Santísima Virgen.
En la delantera, bajo la mesa de altar, se encuentra una pieza de orfebrería con incrustaciones de coral que representa a un pelícano alimentando a sus crías, símbolo eucarístico por excelencia, junto a una jarra y palangana de plata que evoca el Lavatorio.
Banderas, querubines y faroles laterales
Los flancos del montaje los ocupan las banderas en raso de seda realizadas por José Antonio Grande de León, confeccionadas a semejanza de las que procesionaban hasta mediados del siglo XX. Les acompañan una pareja de querubines de autoría anónima, jarras de plata con flores y faroles en plata repujada de Maestrante.
Mesa de altar y exorno floral
La mesa de altar se compone de dos mecheros de plata con cinco puntos de luz que iluminan la vid y el trigo, elementos que representan el cuerpo y la sangre de Cristo, dispuestos sobre un paño de hilo con encaje de Bruselas. El exorno floral completa la composición con claveles blancos, espigas de trigo, tulla y romero, especies que refuerzan la simbología eucarística del conjunto.