Un curso de alfarería en Carmona reivindica el oficio como patrimonio y salida laboral

Redacción LVS
Un curso de alfarería en Carmona reivindica el oficio como patrimonio y salida laboral

Carmona acoge este miércoles el curso práctico Domina la alfarería más tradicional. Curso práctico de cerámica artesanal, enmarcado en la 24 edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide (UPO). La actividad, dirigida por María de Gracia Rodríguez Méndez, graduada en Artes Aplicadas y Oficios Artísticos con especialidad en Cerámica, plantea la alfarería no solo como herramienta de creación, sino como patrimonio cultural que proteger y alternativa al ritmo de consumo acelerado.

Rodríguez Méndez sostiene que el barro conserva intacta su capacidad de atraer a quienes lo trabajan: "Podemos tocarlo, modelarlo y crear transmitiendo sentimientos, estados de ánimo e imaginación", afirmó la directora del curso. Esa experiencia táctil y creativa diferencia a la cerámica de otras disciplinas y, a su juicio, explica el renovado interés que la artesanía ha despertado en los últimos años.

"Vivimos con muchas prisas y quizá exista una necesidad cada vez mayor de parar, relajarse, crear y comunicarnos a través de las manos", indicó la ceramista. Una reflexión que conecta el trabajo manual con valores como el consumo responsable y la economía circular, dado que la cerámica tradicional emplea materiales naturales, genera productos duraderos y apoya la producción de proximidad.

Un oficio en peligro

Los oficios artesanales atraviesan, no obstante, un momento delicado. La lógica del consumo inmediato y el ritmo de vida actual relegan formas de creación que exigen tiempo y dedicación. Para Rodríguez Méndez, las consecuencias van más allá de lo económico: "Cuando desaparecen estos oficios también perdemos parte de nuestra cultura, de nuestras raíces y de nuestra identidad", advirtió.

La directora del curso defendió que universidades y centros educativos pueden desempeñar un papel crucial en la preservación de esos conocimientos artesanales, reconociéndolos como parte del patrimonio cultural. Iniciativas como la de la UPO en Carmona, dentro de una programación de verano que ya alcanza las 24 ediciones, ilustran esa labor de divulgación.

Oportunidad para las nuevas generaciones

Rodríguez Méndez señaló también la vertiente laboral de la alfarería: "Cada vez somos menos quienes nos dedicamos a este oficio", reconoció, apuntando a la artesanía como posible salida profesional para quienes busquen un sector con menos competencia y arraigado en el territorio. Andalucía, recordó, ocupa un lugar destacado en la historia de la alfarería gracias a una herencia técnica y artística forjada por diversas civilizaciones a lo largo de los siglos.

Más allá del empleo, la ceramista subrayó los beneficios personales de trabajar con el barro: un espacio para recuperar la calma, reforzar la creatividad y ganar confianza en las propias capacidades. "La alfarería enseña paciencia y escucha", resumió, un aprendizaje que consideró especialmente necesario en un tiempo dominado por la velocidad y la inmediatez. Rodríguez Méndez expresó además su deseo de que los participantes del taller se lleven consigo el aprecio por un oficio que ella misma define como un diálogo entre la mente, las manos y el material.