Triana despide la Velá de Santa Ana con las casetas de Betis a rebosar

La Velá de Santa Ana echa el cierre este domingo después de una semana que ha cumplido con los mejores pronósticos. Las casetas se llenaron desde el primer día en un recinto que no arranca hasta que cae el sol: la calle Betis en julio, a las siete de la tarde, no la aguanta nadie. Si a eso le sumamos San Jacinto y las calles aledañas a reventar, y el Altozano como centro de operaciones para las actuaciones, la confluencia de gente ha sido notable, con el correspondiente despliegue de Policía Local, Nacional y Protección Civil.
La portada del puente y la hilera de casetas de la calle Betis
Desde el puente de Isabel II, la portada con sus columnas iluminadas y los farolillos colgados sobre el tablero volvían a dar la bienvenida a la altura del Altozano y el Mercado de Triana. Al otro lado, la calle Betis se ha convertido estos días en ese punto de encuentro en el que todo lo bueno que había en Sevilla pasaba por Triana. Una hilera de casetas pegadas al Guadalquivir que ha hecho las delicias de propios y extraños, sobre todo de los foráneos, porque es muy difícil encontrar en un evento de este tipo botellines a un euro o jarras de rebujito a seis. Que tomen nota en la de Abril, aunque allí las casetas sean particulares.
Y es que la Velá es diferente en muchas cosas: está pensada en Triana y para Triana. Las veintiocho casetas de Betis son de acceso libre y gratuito, abiertas de ocho de la tarde a tres de la madrugada -hasta las cuatro jueves, viernes y sábado-, sin invitación ni socio que valga. Ahí está la diferencia de fondo con la Feria.
La cucaña, el clásico que sigue llenando la orilla
Antes de que cayera el sol, la cucaña. Cada tarde de seis a nueve en la zapata de Betis, con el palo enjabonado sobre el río, el banderín al final y el chapuzón como desenlace casi seguro. Está en el programa de la Velá desde 1910 y sigue reuniendo más gente que muchos conciertos. Alrededor, la Velá de siempre: tiro al blanco, patitos, helados y el portero giratorio al que casi nadie le marca.
En el Altozano han pasado Luitingo, los Cantores de Híspalis con sus cincuenta años, el festival flamenco dedicado al Nano de Jerez y la noche del sábado, que abrió Pilar Astola dentro del espectáculo Mujeres Trianeras.
Gala de los Trianeros y fuegos de medianoche
El colofón llega esta noche a las diez con la Gala de los Trianeros. Trianeros del Año: los periodistas José Antonio Rodríguez Benítez, pregonero de la Semana Santa 2026, y Alejandra Navarro, subdirectora de ABC de Sevilla. Trianeros de Honor: el guitarrista Joselito Acedo, el capataz Manuel Jesús Garduño, José Luis Aldea, hermano mayor del Cachorro, el comunicador Esteban Romera, Carmen Coronado, Juan Carlos Sánchez Rivero y Cuchillería Castilla. Trianeros Adoptivos: Jessica Brea, Sebas Amaya, del bar Akela, y Lola de los Reyes. El IES Vicente Aleixandre recibe la Institución Honorífica en el año de su cincuenta aniversario; el ceramista Jesús Alcarazo, el Premio Niculoso Pisano; el Hogar Nazaret, el de Solidaridad, y los Cantores de Híspalis, la Distinción Especial a la Trayectoria Artística.
A medianoche, los fuegos artificiales. Y detrás, Los Alpresa para el fin de fiesta. Mañana empieza el desmontaje y Triana vuelve a lo suyo hasta el año que viene.











