
La ampliación del plazo se produce en el marco de una convocatoria no competitiva que permite a las empresas con establecimiento operativo en Andalucía presentar sus proyectos de investigación, desarrollo e innovación con un período máximo de ejecución de dos años. Esta medida busca facilitar la participación empresarial en un momento clave para la transformación tecnológica del tejido productivo andaluz.
Los porcentajes de ayuda varían en función del tamaño de la empresa y del tipo de proyecto presentado. En el caso de proyectos en agrupación, las pequeñas empresas pueden acceder hasta el 50% de la inversión subvencionable, mientras que las medianas empresas reciben el 45% y las empresas que no sean pymes el 25%. Para proyectos individuales, el porcentaje de ayuda alcanza el 45%.
Esta convocatoria forma parte de un sistema más amplio de apoyo financiero que Andalucía TRADE pone a disposición del sector empresarial. El presupuesto total para proyectos de innovación empresarial en 2026 asciende a 105,3 millones de euros, una cifra que incluye tanto convocatorias competitivas como no competitivas. En el actual marco de apoyo comunitario, los incentivos directos a la inversión cofinanciados con FEDER alcanzan los 325 millones de euros.
La Consejería prevé sacar a la luz durante la primera parte de 2026 nuevas convocatorias con régimen competitivo, que complementarán las actuales líneas de ayuda. Este calendario forma parte de una estrategia integral que busca dar respuesta a las necesidades de inversión y modernización tecnológica de las empresas andaluzas en diferentes sectores estratégicos.
El sistema de apoyo financiero que gestiona Andalucía TRADE supera los 430 millones de euros en su conjunto, incluyendo instrumentos de financiación alternativa que permiten a las empresas acceder a diferentes modalidades de apoyo según sus características y necesidades específicas. Este volumen de recursos refleja el compromiso de la Junta con el desarrollo del ecosistema empresarial e innovador de la región.
Entre las novedades destacadas figura el Fondo para Tecnología Estratégica en Andalucía, dotado con 30 millones de euros y basado en el proyecto europeo "STEP". Esta iniciativa representa una oportunidad singular para el tejido empresarial andaluz, ya que es la primera vez que pueden beneficiarse empresas de todos los tamaños, incluidas "startups" y empresas de nueva creación mediante financiación reembolsable.
El fondo está orientado a proyectos fundamentalmente tecnológicos que se alineen con la Estrategia de Especialización Inteligente para la Sostenibilidad de Andalucía, conocida como "S4Andalucía", y que contribuyan a fortalecer la competitividad del tejido productivo regional en ámbitos estratégicos como la digitalización, la transición energética y la economía circular.
Los datos disponibles reflejan el alto grado de aprovechamiento del sistema de incentivos por parte de las empresas andaluzas. Las primeras convocatorias abiertas en verano de 2024, con un presupuesto de 244 millones de euros para proyectos de desarrollo industrial e I+D+i empresarial hasta 2027, han registrado un consumo del 58% del presupuesto disponible en poco más de un tercio del periodo de vigencia.
Hasta la fecha, se han aprobado incentivos por valor de 141,6 millones de euros, que respaldan un total de 545 proyectos empresariales. Estas iniciativas representan una inversión empresarial global de 297 millones de euros, lo que evidencia el efecto multiplicador de las ayudas públicas sobre la actividad inversora del sector privado.
Un dato especialmente significativo es que el porcentaje medio de subvención por proyecto sobre la inversión subvencionable alcanza el 47,7%, una cifra que supera en diez puntos la cantidad que se subvencionaba en la última orden vigente. Este incremento responde a la voluntad de la administración andaluza de reforzar el apoyo a proyectos que impulsen la transformación tecnológica y la competitividad empresarial en un contexto económico especialmente exigente.
La ampliación del plazo hasta junio de 2026 para la presentación de proyectos en la convocatoria no competitiva ofrece a las empresas un margen adicional para preparar sus propuestas y acceder a una financiación que resulta clave para abordar inversiones en innovación que, de otro modo, podrían quedar postergadas o directamente descartadas por limitaciones presupuestarias.