Andalucía monitoriza 71 kilómetros cuadrados de praderas de posidonia oceánica
El gobierno autonómico supervisa desde hace dos décadas el estado de conservación de estos ecosistemas marinos mediante una red de 33 estaciones fijas distribuidas por el litoral.
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La Junta de Andalucía realiza desde 2004 un seguimiento continuado del estado de conservación de las praderas de Posidonia oceanica en la franja costera, en coordinación con los equipos de seguimiento de las Estrategias Marinas del Instituto Español de Oceanografía. La cartografía más reciente disponible cifra en 117,70 kilómetros cuadrados la superficie total ocupada por hábitats de fanerógamas marinas en aguas andaluzas, de los cuales 71,02 kilómetros cuadrados corresponden a praderas de Posidonia oceanica.
Esta especie marina se caracteriza por un crecimiento extremadamente lento, entre uno y cuatro centímetros anuales, lo que significa que alcanza un metro de desarrollo en un siglo. Las formaciones mejor desarrolladas se localizan en la provincia de Almería, mientras que hacia el oeste, en dirección a Cádiz y el Estrecho, su presencia disminuye progresivamente debido a un gradiente natural de distribución.
Las praderas de fanerógamas marinas desempeñan funciones ecológicas fundamentales en el medio marino. Actúan como zonas de alevinaje, producen oxígeno, capturan carbono, protegen físicamente el litoral y contribuyen a la transparencia del agua. Estos servicios ecosistémicos las convierten en aliadas estratégicas para la mitigación del cambio climático a través del denominado carbono azul.
Marco normativo de protección
La Directiva Hábitats (Dir 92/42/CEE) reconoce las praderas de posidonia como hábitat prioritario bajo el código 1120. Además, la especie figura en el Listado de especies silvestres en régimen de protección especial. En 2017, Andalucía aprobó el Plan de recuperación y conservación de invertebrados amenazados y fanerógamas del medio marino, reforzando el marco regulatorio para su salvaguarda.
El gobierno autonómico integró en 2009 sus trabajos de seguimiento en el programa POSIMED, una iniciativa orientada a la difusión y al intercambio de datos sobre estas especies. La red de monitoreo cuenta actualmente con 33 estaciones fijas repartidas en toda el área de distribución de posidonia en el litoral andaluz.
Proyectos europeos y restauración marina
La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha participado en proyectos europeos LIFE que han permitido profundizar en la cuantificación de los servicios ecosistémicos asociados a estas praderas. El Proyecto LIFE+Posidonia analizó el coste económico de la degradación de estos hábitats, mientras que el Proyecto LIFE Blue Natura evaluó su capacidad de captura de CO2 y su integración en el Sistema Andaluz de Compensación de Emisiones.
El pasado mes de diciembre, la Junta de Andalucía organizó un Workshop internacional sobre restauración de fanerógamas marinas que reunió a más de 60 expertos nacionales y de países europeos como Portugal, Italia o Suecia. El encuentro abordó las últimas técnicas y experiencias en recuperación de estos ecosistemas vulnerables.
Regulación de usos en espacios protegidos
El ejecutivo andaluz restringió recientemente la circulación de motos de agua en aguas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, estableciendo una franja marina de una milla náutica de anchura donde se prohíbe esta actividad. La medida complementa otras actuaciones de ordenación del turismo activo y el balizamiento de playas naturales para minimizar el impacto sobre las praderas de posidonia.
Estas iniciativas se enmarcan en el Programa de Gestión Sostenible del Medio Marino y en proyectos como el Programa Intemares, alineándose con el reglamento europeo relativo a la restauración de la naturaleza. La provincia de Almería, con las formaciones mejor conservadas de posidonia, concentra gran parte de los esfuerzos de vigilancia y sensibilización ambiental.
El seguimiento continuado durante más de dos décadas proporciona datos fundamentales para evaluar la evolución de estos ecosistemas prioritarios y diseñar estrategias de conservación adaptadas a las amenazas actuales, desde el cambio climático hasta la presión turística en zonas sensibles del litoral mediterráneo andaluz.