El Prado de San Sebastián estrena un sistema pionero de geoceldas para mejorar su arbolado

El consistorio sevillano aplica tecnología innovadora en 800 metros cuadrados para potenciar el desarrollo radicular y reducir el efecto isla de calor en el emblemático espacio público.

Sebastián Canelo
El Prado de San Sebastián estrena un sistema pionero de geoceldas para mejorar su arbolado

El Ayuntamiento de Sevilla avanza en la cuarta fase de renovación del Prado de San Sebastián con la instalación de un sistema de geoceldas que actúa sobre una superficie de 800 metros cuadrados. La intervención, centrada en la mejora del subsuelo y las condiciones de crecimiento de la vegetación, representa una apuesta innovadora por priorizar la salud del arbolado en entornos urbanos.

Los trabajos se distribuyen en ocho zanjas: cuatro destinadas a la creación de nuevos alcorques y otras cuatro a parterres florales. El sistema incorpora geoceldas rellenas de tierra vegetal, pavimento suspendido Silva Cell y riego automático por goteo. Según indicó el consistorio en nota oficial, esta fase se enfoca "específicamente en la mejora del subsuelo y de las condiciones de crecimiento de la vegetación".

La Delegación de Arbolado, Parques y Jardines calificó la iniciativa como un "sistema pionero" que representa "una solución innovadora que permite crear más suelo vivo para árboles y plantas y mejorar de forma significativa su desarrollo en entornos urbanos". El objetivo es que la estructura del suelo generada "favorezca un arbolado más sano, con copas de mayor tamaño, capaz de aportar más sombra y contribuir a la reducción del efecto isla de calor, especialmente relevante en una ciudad como Sevilla".

Tecnología consolidada internacionalmente

La delegada Evelia Rincón destacó que el sistema de geoceldas, "ampliamente utilizado desde hace años en países como Reino Unido, Canadá o Estados Unidos, permite introducir una forma distinta de intervenir en la ciudad, priorizando el árbol y su salud frente a una visión puramente civil de las obras".

La responsable municipal subrayó que "un árbol que crece en buenas condiciones desarrolla copas más amplias, genera más sombra y contribuye a mejorar el confort térmico del entorno, además de ofrecer un crecimiento más seguro y duradero". Esta visión busca transformar la concepción tradicional de las intervenciones urbanas, colocando al arbolado como elemento prioritario del diseño.

Plan integral con inversión millonaria

La actuación se integra en un plan de cuatro fases para recuperar el Prado de San Sebastián como espacio más verde y sostenible, cuya inversión global supera los 1,8 millones de euros. El proyecto contempla no solo la renovación del arbolado, sino también la creación de infraestructuras que garanticen su desarrollo a largo plazo en un entorno urbano denso.

La corporación municipal ya ha aplicado este sistema en actuaciones previas. En la Plaza de la Fuensanta se plantaron 25 árboles sobre celdas estructurales capaces de soportar hasta 25 toneladas de peso, mientras que en la calle La Orden se instalaron seis ejemplares con la misma tecnología.

El sistema de geoceldas permite incrementar significativamente el volumen de suelo disponible para el desarrollo radicular sin comprometer la estructura del pavimento urbano. Esta combinación resulta especialmente valiosa en ciudades como Sevilla, donde las altas temperaturas estivales convierten la sombra arbórea en un elemento fundamental para la habitabilidad del espacio público.

La tecnología también facilita la coexistencia entre infraestructuras urbanas subterráneas (conducciones, cableado) y sistemas radiculares, reduciendo conflictos futuros y garantizando la durabilidad tanto del arbolado como de los servicios municipales.

¿Qué son las geoceldas y cómo funcionan?

Las geoceldas son estructuras tridimensionales de polímeros (generalmente polietileno de alta densidad) que presentan un diseño en forma de panal de abejas. Su función principal es el confinamiento celular: al desplegarse sobre el terreno y rellenarse con materiales como tierra vegetal o grava, crean una base rígida que distribuye las cargas de manera uniforme y evita el desplazamiento del suelo.

En el ámbito del urbanismo sostenible, esta tecnología es fundamental por tres motivos:

  • Protección radicular: Permiten que las raíces de los árboles crezcan en un suelo no compactado, garantizando el acceso a oxígeno y nutrientes incluso bajo pavimentos transitados.
  • Gestión del agua: Al ser estructuras permeables, facilitan el drenaje natural del agua de lluvia hacia el subsuelo, reduciendo la escorrentía superficial.
  • Estabilidad estructural: Soportan grandes toneladas de peso sin transmitir presión directa al sistema radicular de la vegetación, lo que previene el levantamiento de aceras y garantiza la durabilidad de las infraestructuras.

Esta solución técnica transforma el subsuelo urbano en un ecosistema funcional, permitiendo que la ingeniería civil y la naturaleza coexistan sin conflictos de espacio.

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