Avatar: Fire and Ash divide a la crítica pese al estreno de los Ash People

La tercera entrega de la saga de James Cameron se estrena en 2025 con una recepción mixta que oscila entre elogios a su ambición visual y críticas por su excesiva duración de tres horas y quince minutos.
Sevilla
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Redacción LVS
Actualizado sábado, 20 de diciembre de 2025 - 18:44

Avatar: Fire and Ash ha llegado a los cines estadounidenses en 2025 generando un debate intenso entre la crítica especializada. La película obtiene un 70% en Rotten Tomatoes, convirtiéndose en la calificación más baja de la trilogía hasta la fecha, una cifra que refleja la polarización de las opiniones sobre esta nueva entrega.

Mientras medios como Variety y Screencrush la califican como "un logro asombroso" e incluso "la mejor de la trilogía", otras publicaciones británicas como The Guardian o BBC la describen como "un pedazo de tontería gigantesco y aburrido". La principal crítica recae sobre su extensa duración de 3 horas y 15 minutos, considerada excesiva por varios críticos, así como sobre los diálogos, tildados de "torpes".

Pese a las discrepancias, diversos medios coinciden en destacar el componente "emocional" y "triste" de esta tercera entrega, que introduce elementos narrativos más oscuros que sus predecesoras.

Los Ash People marcan un giro moral en la saga

La principal novedad argumental de Avatar: Fire and Ash reside en la introducción de una nueva facción Na'vi conocida como Ash People, un clan volcánico que rompe con los esquemas maniqueos de las anteriores películas. Esta comunidad, liderada por el personaje de Varang interpretado por la actriz Oona Chaplin, añade una capa "gris" al conflicto moral de la historia.

Varang ha sido descrita por los críticos estadounidenses como una "bruja espacial", un personaje seductor y sádico que desafía las convenciones de los Na'vi tradicionales. Lo más controvertido de los Ash People es su uso de armas de fuego humanas, planteando un dilema ético sobre si los Na'vi deberían recurrir a la tecnología de sus enemigos para defenderse.

Esta ambigüedad moral representa un cambio significativo respecto al tono de las entregas anteriores, introduciendo matices que alejan la narrativa del enfrentamiento simplista entre el bien y el mal que caracterizaba a las primeras películas de la franquicia.

El futuro de la saga depende de la taquilla

Más allá de las valoraciones artísticas, el rendimiento económico de Avatar: Fire and Ash determinará el destino de las siguientes entregas. La productora ya tiene previsto el estreno de Avatar 4 para 2029 y Avatar 5 para 2031, aunque estas fechas podrían verse condicionadas por los resultados en taquilla de la actual película.

Los medios financieros siguen con atención la evolución de los ingresos durante las primeras semanas de exhibición, conscientes de que la franquicia Avatar representa una de las apuestas más ambiciosas y costosas de la industria cinematográfica contemporánea. Las expectativas son altas, aunque las críticas divididas podrían afectar al boca a boca y, por tanto, a la permanencia en cartelera.

La recepción mixta de esta tercera entrega plantea interrogantes sobre la capacidad de la saga para mantener el interés del público durante dos películas más, especialmente teniendo en cuenta que el mercado cinematográfico ha experimentado transformaciones significativas desde el estreno de la primera Avatar.

El factor Cameron: "Hacer dinero o decir adiós"

James Cameron no se ha andado con rodeos durante la promoción en EE. UU. Consciente de que la industria ha cambiado, el director ha lanzado un órdago sobre la viabilidad de su propia obra. Según sus propias palabras, la película ha costado "un fking tonelada métrica de dinero", lo que implica que para ser rentable debe recaudar, al menos, "dos fking toneladas métricas".

Para Cameron, el estándar de éxito no es solo ser rentable, sino entrar en el olimpo histórico. El director ha sugerido que si Fire and Ash no logra situarse cómodamente entre las 10 películas más taquilleras de la historia (un club donde ya están sus dos predecesoras con más de 2.000 millones de dólares), el futuro de Pandora podría estar en peligro.

"Si esto termina aquí, está bien. Si no generamos el dinero suficiente para justificar Avatar 4 y 5, estoy absolutamente preparado para retirarme de la saga y terminar la historia escribiendo un libro", confesó Cameron en una reciente entrevista, dejando claro que no permitirá que nadie más dirija la franquicia si él no puede concluirla en el cine.

Un giro narrativo "incómodo"
Esta honestidad brutal del director coincide con el tono de la película. Cameron ha advertido que Fire and Ash podría no ser "lo que el público cree que ha contratado", justificando las decisiones valientes -y para algunos críticos, excesivas- de esta entrega.

Al introducir a los Ash People, Cameron busca "romper el molde" cada vez:

El espejo de la humanidad: Si antes vimos humanos malvados y Na'vi bondadosos, ahora el director busca el equilibrio inverso. La pérdida como motor: El director define esta entrega como una historia sobre las implicaciones del duelo. Según Cameron, los Ash People representan el rencor de quienes se sienten "abandonados por su madre" (Eywa), lo que justifica su violencia y su alianza con la tecnología humana.

¿Qué se juega Hollywood?

Con el estreno de diciembre de 2025, el debate en EE. UU. no es solo artístico, sino industrial. Si una película que roza la perfección técnica y que genera tal división de opiniones no logra reventar la taquilla, Cameron advierte que estaríamos ante la prueba definitiva de que "la experiencia cinematográfica se ha visto mermada".

La moneda está en el aire: o Fire and Ash confirma que el cine de gran formato sigue siendo el rey, o la saga se cerrará prematuramente en las librerías en lugar de en la gran pantalla.

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