El Bronce Carriazo del Museo de Sevilla, analizado por primera vez con fluorescencia de rayos X

Un equipo internacional de investigación ha analizado por primera vez el Bronce Carriazo -una de las piezas más emblemáticas del patrimonio tartésico peninsular- mediante fluorescencia de rayos X, una técnica no invasiva que permite identificar los elementos que componen el objeto sin extraer muestras ni alterarlo. El análisis, ya realizado en las instalaciones del Centro Logístico del Patrimonio Andaluz en La Rinconada, se enmarca en el proyecto Maritime Encounters, cuyo objetivo es rastrear los flujos de metal durante la Edad del Bronce entre las áreas productoras de la península Ibérica y los consumidores de la fachada atlántica.
La investigación, aún en curso, está liderada por la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y cuenta con la colaboración de las universidades de Durham (Reino Unido) y Sevilla. En el subproyecto que incluye el estudio del Bronce Carriazo participan la profesora Marta Díaz Guardamino (Universidad de Durham), los doctores Juan Latorre-Ruiz (Durham), Marcos A. Hunt Ortiz y Álvaro Gómez Peña (ambos de la Universidad de Sevilla). Los primeros resultados del análisis se esperan en los próximos meses.
La consejera de Cultura y Deporte en funciones, Patricia del Pozo, ha destacado la novedad del procedimiento y ha indicado que "se trata de la primera vez que esta singular pieza, enmarcada en la brillante cultura tartésica que dominó el suroeste peninsular en la época del Bronce Final, es sometida a un análisis científico avanzado de estas características. Una técnica científica de alto nivel que permitirá determinar su composición de forma no invasiva y avanzar en el estudio de su contexto histórico".
Una pieza tartésica hallada en un mercadillo
El Bronce Carriazo, datado entre los años 700-610 a. C. (siglos VII y VI a. C.), fue identificado por los arqueólogos como un bocado de caballo que representa un busto femenino -la diosa Astarté- situado entre dos aves. La pieza, un relieve en placa dorado en origen, refleja la confluencia de aportaciones culturales del Mediterráneo oriental y Centroeuropa.
El hallazgo de este bronce fue tan singular como fortuito: en 1954, el catedrático de Prehistoria e Historia Antigua de la Universidad de Sevilla Juan de Mata Carriazo y Arroquía lo localizó y adquirió en el Jueves, el popular mercadillo sevillano de antigüedades. Aquel descubrimiento supuso un punto de inflexión en la investigación sobre Tarteso, al abrir la puerta a nuevas interpretaciones y hallazgos sobre esta cultura.
El Centro Logístico de La Rinconada, sede del análisis
El Bronce Carriazo se custodia en el Centro Logístico de Patrimonio Cultural de Andalucía, en La Rinconada, desde 2020, cuando el cierre por obras del edificio principal del Museo Arqueológico de Sevilla, situado en la Plaza de América del Parque María Luisa, obligó al traslado de sus fondos. Allí se conservan las más de 700.000 unidades de registro que integran las colecciones del museo.
Pese al cierre del edificio principal, el centro logístico mantiene la actividad de investigación, difusión y restauración de las piezas del Museo Arqueológico, con las colecciones plenamente accesibles para los investigadores. La instalación atiende a una media de 200 investigadores anuales, lo que ha permitido que un análisis de esta envergadura pudiera realizarse sin necesidad de desplazar la pieza fuera de Andalucía.