El Caja 87 de Sevilla logra el ascenso a Primera FEB en su segundo año de vida
El conjunto sevillano selló ayer en Ibiza su pase a la segunda categoría nacional del baloncesto español pese a caer 71-56 en el partido de vuelta ante el Sant Antoni. La ventaja de +19 cosechada en la ida resultó suficiente para un club que hace menos de dos años ni siquiera existía.
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El Caja 87 ya es equipo de Primera FEB. El club sevillano de baloncesto certificó este viernes su ascenso a la segunda categoría nacional en el pabellón de Sa Pedrera, en Ibiza, al superar la eliminatoria frente al Sant Antoni a pesar de perder el encuentro de vuelta por 71-56. El colchón de +19 puntos acumulado en el choque de ida permitió al conjunto hispalense encajar la derrota sin que peligrase su objetivo, consumando así un hito sin precedentes: alcanzar la Primera FEB con apenas dos temporadas de recorrido.
La gesta adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta que hace menos de dos años el club no existía. Lo que arrancó como un proyecto ambicioso el pasado verano se ha convertido en una realidad que el próximo curso competirá en la segunda división del baloncesto español. El mérito recae tanto en el entrenador Adrià Alonso y su cuerpo técnico como en una directiva que apostó por un crecimiento acelerado y una plantilla que respondió en los momentos decisivos de la temporada.
Cientos de aficionados cajistas siguieron el desenlace a distancia y se congregaron en la Plaza de Jerusalén, en el barrio de San Pablo, para celebrar el ascenso con cánticos y banderas. La fiesta en ese enclave sevillano evocó inevitablemente el recuerdo del extinto Caja San Fernando, que durante años ofreció tardes memorables de baloncesto en el mismo barrio. El ascenso coincidió además con la festividad de San Fernando, patrón de la ciudad, lo que añadió un matiz simbólico a la jornada.
Un partido de vuelta de infarto en Sa Pedrera
El encuentro en el polideportivo ibicenco estuvo lejos de resultar un trámite para el Caja 87. Tras un inicio igualado con empate a 7-7, el Sant Antoni desató un parcial demoledor de 18-1 que dejó al equipo sevillano contra las cuerdas. La escuadra local aprovechó la inercia para cerrar el primer cuarto con un contundente 23-8. Tras más de cuatro minutos sin anotar, el Caja 87 reaccionó tímidamente, pero al término de los primeros diez minutos el marcador reflejaba un preocupante 27-15 para los locales.
El segundo cuarto trajo un giro radical. Cabral arrancó el periodo con un 2+1 que insufló moral al equipo visitante, que devolvió al Sant Antoni un parcial de 2-18. El marcador se ajustó hasta un inesperado 27-26, con el conjunto ibicenco sumido en un llamativo 1/8 en triples durante ese tramo. A pesar de la reacción sevillana, el Sant Antoni recuperó cierta compostura para llegar al descanso con un 40-35 a su favor, tras un 38-33 previo.
Un tercer cuarto para olvidar y un triple que encendió las alarmas
La reanudación resultó nefasta para los intereses del Caja 87, que apenas anotó cinco puntos en todo el tercer cuarto. El equipo dirigido por Adrià Alonso se atascó en ataque y el Sant Antoni encontró en Rodrigo Gómez un referente interior que causó estragos en la zona. La situación se tornó crítica cuando Gantt conectó un triple que colocó el 61-40 en el electrónico, una diferencia que igualaba momentáneamente la ventaja global de la eliminatoria y ponía al Caja 87 al borde del precipicio.
En los primeros cinco minutos del último periodo, el cuadro sevillano apenas sumó seis puntos más y Kai Johnson, el estadounidense del Sant Antoni, tiró de galones para situar la desventaja en +19, justo el límite que el equipo hispalense había acumulado en la ida. La eliminatoria estaba en el alambre y Sevilla contenía la respiración.
Héroes en los minutos decisivos
Cuando todo parecía desmoronarse, el Caja 87 encontró recursos en sus jugadores más experimentados. Moody conectó un triple que dejó el 66-49 y alivió momentáneamente la presión. Clarke protagonizó una recuperación vital que cortó una posesión peligrosa del Sant Antoni, y Alley sumó puntos y robos de balón que frenaron el empuje local.
Sergio Cecilia, héroe en la eliminatoria previa, recibió falta en una acción crucial que otorgó posesiones extra al equipo sevillano. Franch se encargó de materializar desde la línea de tiros libres para dejar el 69-54 y devolver oxígeno a la eliminatoria. Con 17 puntos de desventaja en el marcador del partido, el Caja 87 sacó de fondo sabiendo que cualquier canasta local podía resultar letal.
El desenlace recayó en Cabral, que llegaba al momento decisivo con un discreto 2/7 desde la línea de personal. Sin embargo, el pívot anotó los tiros libres finales que sellaron el 71-56 definitivo y, tras tocar un rebote decisivo en la última posesión rival, desató la euforia de la veintena de aficionados que se habían desplazado hasta Ibiza. Santi Paz anotó una autocanasta intrascendente para el cómputo final.
Una plantilla para la historia del club
El ascenso lleva la firma colectiva de una plantilla que sufrió hasta el último segundo. Franch, Clarke, Rafa Santos, Alley, Sergio Cecilia, Moody, Djedovic -autor de un triple en el primer cuarto que mantuvo viva la llama visitante-, Cabral, Latorre, Dibba -que rompió con una canasta un parcial en contra- y Jankovic -decisivo con una canasta clave en la recta final- conforman la nómina de jugadores que han escrito la primera gran página de la historia del Caja 87.
Al frente de todos ellos, Adrià Alonso ha pilotado desde el banquillo un proyecto que parecía demasiado ambicioso cuando echó a andar y que ahora se prepara para competir en la Primera FEB. La directiva del club, artífice de la apuesta inicial, recibe también el reconocimiento de una afición que vio recompensada su fe en un equipo nacido prácticamente de la nada y que el próximo curso representará a Sevilla en la segunda categoría del baloncesto nacional.