Condenado el SAS a pagar 178.000 euros por retraso en diagnóstico de cáncer de mama en Sevilla que salpica a Montero

Una sentencia judicial responsabiliza al Servicio Andaluz de Salud de la muerte de una paciente en 2016 por la omisión de pruebas diagnósticas en los hospitales Virgen Macarena y Virgen del Rocío de Sevilla.

SEVILLA | Redacción LVS
Condenado el SAS a pagar 178.000 euros por retraso en diagnóstico de cáncer de mama en Sevilla que salpica a Montero

Un juzgado de lo contencioso-administrativo de Sevilla ha condenado al Servicio Andaluz de Salud (SAS) a indemnizar con 178.000 euros a la familia de una mujer fallecida por cáncer de mama, en el marco de una relación institucional de servicio público sanitario marcada por la asimetría de poder entre la paciente y el sistema. El fallo, dictado el 8 de mayo y notificado este martes, 12 de mayo, determina que el organismo sanitario incurrió en la "omisión de una pruebas diagnóstica recomendada médicamente", lo que provocó un retraso en la detección del tumor que "disminuyó las posibilidades de supervivencia" de la afectada.

La resolución judicial concluye que la progresión de la enfermedad hasta convertirse en un cáncer metastásico "podría haberse evitado" con un seguimiento adecuado. El tribunal considera acreditado que la mujer pertenecía a un grupo de alto riesgo -su hermana había fallecido por la misma dolencia y existían varios antecedentes familiares más- y que la recomendación médica apropiada para su perfil exigía mamografías anuales, no bianuales, como se le indicó.

El fallo también reprocha la falta de coordinación entre los distintos servicios sanitarios implicados y señala que no consta en la historia clínica que la paciente fuese informada de que dejaría de ser supervisada por la Unidad de Cirugía de Mama del Hospital Virgen Macarena. La defensa de la familia fue ejercida por el abogado Eduardo Cadenas Basoa.

Cinco años sin pruebas diagnósticas

La paciente, una mujer de 54 años, recibió un primer diagnóstico benigno en ambas mamas en junio de 2011 en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla. María Jesús Montero, exministra y actual candidata socialista a la Junta de Andalucía, ocupaba entonces la Consejería de Salud en el Gobierno andaluz presidido por José Antonio Griñán. Durante el periodo en que Montero desempeñó ese cargo, la paciente acudió en siete ocasiones a consultas oncológicas del mismo hospital.

Pese a contar con antecedentes familiares de alto riesgo, los especialistas le recomendaron repetidamente volver al año siguiente para revisión. En junio de 2014, cuando Montero ya había pasado a la Consejería de Hacienda bajo la presidencia de Susana Díaz, una nueva mamografía volvió a arrojar un resultado benigno. A partir de ese momento, la sentencia subraya que no se le practicó ninguna otra prueba diagnóstica hasta abril de 2016.

Urgencias, traslado y diagnóstico tardío

La mujer continuó padeciendo dolores lumbares y cervicales persistentes, y en octubre de 2015 su historial registró ya dolores crónicos de larga evolución. El 9 de abril de 2016 acudió a Urgencias del Hospital Virgen Macarena, donde fue dada de alta con un diagnóstico de dorsalgia, lumbalgia y espondiloartrosis.

El agravamiento del dolor la obligó a regresar al hospital apenas dos días después, el 11 de abril, y fue trasladada al Hospital Virgen del Rocío. Un TAC torácico y abdominal realizado el 15 de abril en ese centro reveló signos compatibles con un cáncer de mama derecho con metástasis óseas. Recibió el alta con cuidados paliativos domiciliarios y su estado se deterioró de forma progresiva hasta su fallecimiento, el 19 de noviembre de 2016.

Implicaciones políticas para María Jesús Montero

La cronología de los hechos sitúa los fallos en el seguimiento de la paciente dentro de un periodo en el que María Jesús Montero ejercía responsabilidades directas sobre la sanidad pública andaluza, primero como consejera de Salud y después como consejera de Hacienda. Montero, que aspira ahora a arrebatar la presidencia de la Junta de Andalucía a Juanma Moreno, ha convertido los problemas en los programas de cribado de cáncer de mama en uno de los ejes de su campaña electoral.