El aeropuerto de Sevilla llevará el nombre de Velázquez; crean fundación para preservar el patrimonio digital del Siglo de Oro
La propuesta para renombrar la terminal aérea sevillana como 'Diego de Velázquez' cuenta ya con el respaldo de AENA y el Ministerio de Transportes, mientras el proyecto de la Casa Natal del pintor constituye una fundación dedicada a la conservación digital del legado artístico de los siglos XVI y XVII.
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El aeropuerto de Sevilla será bautizado con el nombre de Diego de Velázquez. La iniciativa, impulsada bajo la marca 'Velázquez Universe', ha superado las fases iniciales y, según fuentes del proyecto, "está ya aprobada y a la espera de los trámites necesarios para su efectiva materialización". El Ayuntamiento respaldó la propuesta mediante una moción plenaria, y tanto AENA como el Ministerio de Transportes han dado su visto bueno a una denominación que pretende vincular la principal puerta de entrada aérea a la ciudad con una de sus figuras más universales.
En paralelo, el proyecto de la Casa Natal del pintor ha dado otro paso decisivo este jueves al constituir formalmente una fundación orientada a difundir la obra de Velázquez y a impulsar la conservación digital del patrimonio del Siglo de Oro sevillano. La nueva entidad nace con un organigrama definido: Nicolás Álvarez-Cervera, CEO de AZZ Hoteles, ejercerá como presidente; Eduardo Catalán y Javier Esteban ocuparán las dos vicepresidencias; Ana Ordóñez, responsable del departamento de asesoría en la Asociación de Fundaciones Andaluzas (AFA), asumirá la secretaría; y Enrique Pareja será el director ejecutivo.
La designación del aeropuerto representa, según los promotores, "la primera gran acción visible" de 'Velázquez Universe', la marca creada para aglutinar todas las iniciativas de preservación y divulgación del legado del artista. El objetivo, añaden, pasa por que el visitante perciba la identidad cultural de la ciudad desde el momento mismo de su llegada, reforzando la proyección internacional de Sevilla.
Socios estratégicos y hoja de ruta tecnológica
La fundación se apoya en el trabajo de los promotores fundadores del proyecto: Eduardo José Catalán, vinculado a Fénix del Mediterráneo, junto a Enrique Bocanegra y Enrique Pareja. A lo largo del último año, la iniciativa ha incorporado a dos socios estratégicos de peso: Javier Esteban, CEO de Green Cow Music y promotor de Icónica Santalucía Sevilla Fest, y Nicolás Álvarez-Cervera, al frente de AZZ Hoteles. La entrada de Esteban coincide con el primer aniversario de la incorporación de Green Cow Music al proyecto.
Entre las líneas de trabajo más ambiciosas destaca la negociación con un socio tecnológico internacional para desarrollar facsímiles digitales de pinturas, relieves y esculturas del Siglo de Oro existentes en Sevilla. La estrategia busca posicionar la Casa Natal como plataforma para ampliar el conocimiento de Velázquez y, al mismo tiempo, aplicar tecnologías avanzadas a la protección del patrimonio histórico de la ciudad.
El siguiente paso previsto por la fundación será la configuración de un patronato integrado por expertos en patrimonio e instituciones culturales, un órgano que los promotores consideran imprescindible para dotar al proyecto de solidez a largo plazo.
Un edificio del siglo XVI con vocación de futuro
La Casa Natal de Velázquez se alza en el número 4 de la calle Padre Luis María Llop, cerca de la plaza de San Pedro. El inmueble, levantado en el siglo XVI cuando Sevilla era centro económico del Imperio español, responde a la tipología de corrala y cuenta con una superficie aproximada de 580 metros cuadrados repartidos en dos plantas organizadas en torno a dos patios. Su principal valor reside en haber conservado de forma notable el trazado y la estructura originales, hasta el punto de que algunos estudios apuntan a que podría tratarse de la vivienda más antigua de la ciudad.
Tras permanecer durante siglos como residencia privada, el edificio acogió distintos usos culturales a partir de la década de 1970 y se ha consolidado como espacio vinculado a la actividad artística. Ahora se proyecta como un enclave singular donde convergen patrimonio, innovación tecnológica y difusión cultural.