
El Museo de Bellas Artes de Sevilla acoge hasta el próximo 15 de marzo la exposición Los Bécquer, un linaje de artistas, que presenta por primera vez al público los dibujos de Gustavo Adolfo Bécquer con la atención que merecen. La muestra reúne más de 150 obras entre óleos, dibujos, acuarelas, litografías y libros de cuatro integrantes de la familia Bécquer, procedentes de hasta una decena de instituciones y colecciones andaluzas, nacionales e internacionales.
La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, ha destacado que la exposición pone de relieve uno de los aspectos menos conocidos del legado del popular autor sevillano, revelando la gran calidad, precisión, ironía y agudeza de su plumilla. Por su parte, la directora del museo, Valme Muñoz, ha subrayado la importancia de que por primera vez se presenten al público los dibujos de Gustavo Adolfo Bécquer con la debida atención que merecen.
Nacido en Sevilla en 1836, Gustavo Adolfo Bécquer ingresó con apenas 12 años en la Escuela de Bellas Artes, ubicada entonces en el Museo de Pinturas, actual Museo de Bellas Artes. Aunque abandonó los estudios académicos para pasar al taller de su tío Joaquín Domínguez Bécquer, pintor costumbrista, el poeta continuó cultivando el dibujo toda su vida, regalando generosamente sus creaciones entre amigos.
La exposición incluye cinco diseños del autor de Rimas y Leyendas: dos dibujos sueltos, dos álbumes y un pequeño cuadernillo satírico. Entre ellos destaca un dibujo fechado en torno a 1860 que representa a un gitano esquilador con rasgos tan precisos que, según Manuel Piñanes García Olías, comisario de la muestra e historiador del arte, inducen a pensar que representa a un personaje real que Gustavo Adolfo llegó a conocer.
Especial interés despiertan los dos álbumes que Bécquer regaló a Julia Espín, actualmente custodiados en la Biblioteca Nacional. En ellos, el poeta plasmó escenas bizarras protagonizadas por esqueletos en situaciones cotidianas y grotescas. Uno de estos álbumes lleva por título Les morts pour rire. Bizarreries dédiées à mademoiselle Julie, par G A Becker, un pequeño cuaderno satírico que revela su gusto por lo macabro y humorístico.
El catedrático emérito de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza, Jesús Rubio Jiménez, ha explicado que estas fantasmagorías de esqueletos resultan cotidianas en su contexto postromántico, cuando este tipo de representaciones gozaban de popularidad en la época. Los dibujos muestran la faceta más irónica y satírica del poeta, alejada de la imagen melancólica asociada a sus versos.
La exposición contextualiza la obra de Gustavo Adolfo dentro de una saga familiar de pintores. José Domínguez Bécquer, su padre, inició el linaje artístico, mientras que su tío Joaquín destacó como pintor costumbrista. Su hermano mayor, Valeriano Bécquer, fue un consumado dibujante cuyo retrato del poeta ha sido restaurado especialmente para esta muestra.
La faceta artística de Bécquer quedó eclipsada por su éxito literario póstumo. Tras su fallecimiento en 1870, sus amigos publicaron mediante suscripción popular la primera edición de Rimas y Leyendas en 1871, obra fundamental en la historia de la literatura que tardó más de un lustro en alcanzar la popularidad que mantiene hasta hoy.
La muestra del Museo de Bellas Artes supone una oportunidad excepcional para descubrir la vertiente plástica de uno de los poetas más reconocidos de la literatura española. Los cinco diseños expuestos revelan un Bécquer observador, irónico y dotado de una notable habilidad técnica con la plumilla, faceta que permanecía prácticamente desconocida para el gran público.
La exposición permanecerá abierta hasta el 15 de marzo en el mismo edificio donde, hace casi dos siglos, un joven de 12 años comenzaba su formación artística sin imaginar que su nombre quedaría inmortalizado en la historia de las letras españolas.