Las universidades sevillanas realizarán barridos electrónicos para detectar a los tramposos en la PAU

Las universidades públicas andaluzas y la Junta de Andalucía han acordado realizar barridos selectivos con equipos de detección en las sedes donde se celebre la Prueba de Acceso a la Universidad durante el curso 25/26.

SEVILLA | Redacción LVS
Las universidades sevillanas realizarán barridos electrónicos para detectar a los tramposos en la PAU

Los miles de estudiantes sevillanos que se presenten a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) encontrarán una novedad en las aulas de examen: detectores de dispositivos electrónicos y de transmisión de datos no autorizados. Las universidades públicas de Andalucía, en coordinación con el ejecutivo autonómico, han determinado la puesta en marcha de barridos selectivos en distintas sedes y momentos de las pruebas dentro del Distrito Único Andaluz, con el objetivo de preservar la igualdad de oportunidades y la equidad en el proceso de acceso a la universidad.

La medida afecta a todas las sedes universitarias de la comunidad, incluidas las de la provincia de Sevilla, y se aplicará a lo largo de las diferentes jornadas en que se desarrollen los exámenes correspondientes al curso 25/26.

El protocolo de uso de estos equipos se ajustará a las pautas establecidas en el documento "Normativa y Organización. Prueba de Acceso a la Universidad y Pruebas de Admisión", elaborado por la Comisión Coordinadora Interuniversitaria de Andalucía, organismo responsable de fijar las reglas comunes para la celebración de la PAU en toda la región.

Dispositivos prohibidos en las aulas

La normativa vigente de la PAU en Andalucía ya prohíbe la utilización o tenencia de teléfonos móviles, dispositivos de transmisión o almacenamiento de información, audífonos inteligentes, relojes electrónicos u otros elementos análogos durante la realización de los exámenes. La única excepción contemplada es la prescripción médica debidamente acreditada.

Con la introducción de los detectores, las universidades dan un paso adicional para garantizar el cumplimiento efectivo de esa prohibición, que hasta ahora dependía en gran medida de la vigilancia presencial del profesorado encargado de custodiar las pruebas.

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