Sergio Ramos mantiene su oferta por el Sevilla FC pese al rechazo de los grandes accionistas

La negociación de compraventa accionarial entre el grupo inversor liderado por el exfutbolista y los propietarios del club se ha roto sin acuerdo tras casi cuatro meses, pero Ramos asegura que su propuesta de 362 millones de euros sigue vigente.

SEVILLA | Redacción LVS
Sergio Ramos mantiene su oferta por el Sevilla FC pese al rechazo de los grandes accionistas

Sergio Ramos compareció este lunes ante los medios para trasladar un mensaje claro: la oferta de compra del club que encabeza su grupo inversor continúa sobre la mesa, pese a que los accionistas mayoritarios emitieron horas antes un comunicado de rechazo. El exfutbolista, que ejerce como portavoz de la operación, reclamó a la propiedad una comunicación directa para reabrir un diálogo que se ha interrumpido tras el vencimiento del periodo de exclusividad pactado durante la fase de due diligence.

La última propuesta del grupo -presentada el miércoles de la semana anterior- quedó sin respuesta dentro del plazo convenido, lo que a efectos prácticos ha supuesto la ruptura de unas conversaciones que se prolongaron durante casi cuatro meses. Ramos lo admitió sin ambages y, al mismo tiempo, insistió en su voluntad de retomar las negociaciones: "Seguimos aquí -y yo sigo en Sevilla-, queremos seguir negociando", declaró ante los medios.

El contexto en el que se produce esta comparecencia resulta especialmente delicado para el club nervionense. El Sevilla FC afronta una situación económica comprometida y, según expuso Ramos, necesita una ampliación de capital de 120 millones de euros antes del 30 de junio de 2026, una operación que tanto LaLiga como los asesores financieros habrían recomendado para garantizar la viabilidad de la entidad. Esa fecha límite convierte las próximas semanas en un periodo crítico para definir quién controlará el club y bajo qué condiciones.

De 359 a 362 millones: así evolucionó la oferta

La propuesta económica del grupo inversor ha experimentado una transformación sustancial entre la oferta inicial y la definitiva. La primera valoraba la operación en 359 millones de euros, contemplaba una ampliación de capital de 80 millones y aspiraba a hacerse con el 85% del paquete accionarial del club. El precio por acción se fijó en 3.175 euros.

La oferta final, en cambio, eleva la inversión total mínima hasta los 362 millones de euros y multiplica la ampliación de capital prevista hasta los 120 millones, un incremento de 40 millones respecto al planteamiento original. A cambio, el porcentaje de capital a adquirir en un primer momento se reduce al 60-67%, frente al 85% planteado inicialmente. Ramos no aclaró qué mecanismo está previsto para hacerse con el porcentaje restante ni cuál sería el calendario de esa segunda fase de compra.

La diferencia entre ambas propuestas refleja, según el portavoz del grupo, un esfuerzo por ajustarse a las exigencias de los asesores y del organismo regulador de la competición, aunque los accionistas no llegaron a pronunciarse sobre esta última versión dentro del periodo de exclusividad acordado.

Prueba de fondos y solvencia financiera

Uno de los argumentos centrales de la comparecencia de Ramos giró en torno a la capacidad económica del grupo para ejecutar la operación. El exfutbolista afirmó que dispone de una prueba de fondos calificada como ilimitada, respaldada por el Banco Santander y otro banco internacional cuya identidad no desveló. Con este aval, el grupo pretende demostrar que la propuesta no es una declaración de intenciones, sino una oferta con respaldo financiero verificable.

No obstante, no se aportaron detalles adicionales sobre la estructura del consorcio inversor más allá de las referencias a DMI y Five Eleven Capital, los nombres que han trascendido desde el inicio de las negociaciones. Ramos tampoco facilitó documentación pública que permitiera contrastar de forma independiente la magnitud de esa prueba de fondos.

El comunicado de los accionistas y la amenaza de indemnización

La jornada arrancó con un movimiento inesperado por parte de la propiedad del Sevilla FC. Horas antes de que Ramos tomara la palabra, los accionistas mayoritarios difundieron un comunicado en el que rechazaban formalmente la oferta y, según trasladó el propio Ramos, amenazaban con reclamar una indemnización por supuesto incumplimiento del proceso negociador.

El portavoz del grupo inversor negó de manera tajante cualquier incumplimiento contractual. Su argumento jurídico se apoya en la distinción entre los documentos firmados durante el proceso: según Ramos, las dos partes suscribieron una Letter of Intent (LOI) -una carta de intenciones-, pero nunca llegaron a rubricar el Sale and Purchase Agreement (SPA), que es el contrato de compraventa vinculante. Al no existir SPA, sostiene Ramos, no puede haber incumplimiento de un acuerdo de compraventa que nunca se formalizó.

Esta interpretación, no obstante, deja abierta la cuestión de qué cláusulas contenía la LOI -exclusividad, confidencialidad, distribución de gastos- y si alguna de ellas podría generar obligaciones jurídicamente exigibles. Ramos no entró en ese nivel de detalle durante la comparecencia.

Las preguntas que Ramos no respondió

Pese a la extensión de su intervención, el exfutbolista esquivó varias cuestiones que los periodistas plantearon y que resultan relevantes para comprender el alcance real de la operación. Ramos evitó pronunciarse sobre el futuro del estadio Ramón Sánchez Pizjuán y la posibilidad de que el proyecto incluya un componente inmobiliario vinculado al recinto. Tampoco aclaró cuál sería el papel concreto del inversor mexicano DMI dentro de la estructura del grupo, ni qué cargo ocuparía él mismo en el organigrama del club en caso de que la compra llegara a materializarse.

Estas zonas grises alimentan la incertidumbre sobre una operación que, más allá de las cifras, carece todavía de un relato detallado sobre el modelo de gestión y el plan estratégico que el grupo inversor tiene previsto para la entidad sevillista.

Un mensaje al sevillismo

Ramos cerró su comparecencia con un mensaje dirigido a la afición, a la que ha apelado de forma recurrente a lo largo de todo el proceso. El exfutbolista, que debutó como profesional en el Sevilla FC antes de desarrollar su carrera en el Real Madrid, subordinó su interés personal al del club y sentenció que "con nosotros o sin nosotros, lo que queremos es ver a un Sevilla grande y campeón".

La pelota queda ahora en el tejado de los accionistas, que deberán decidir si reabren el canal de comunicación con el grupo de Ramos o si exploran otras vías para resolver la ampliación de capital que el club necesita ejecutar antes de que finalice junio, tal y como ha asegurado en su comunicado este mismo lunes. Con el plazo del 30 de junio de 2026 como fecha límite, la masa social del sevillismo asiste a un pulso que definirá quién controla el club de máxima relevancia social de la ciudad.

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