SE-40: más de 30 años de retraso lastran movilidad y competitividad de Sevilla
Solo 39 de los 77,4 kilómetros de la SE-40 están en servicio 18 años después del inicio de las obras, y el Observatorio de Infraestructuras de Sevilla advirtió ayer de que ese ritmo de ejecución condena a la provincia a seguir arrastrando un problema de movilidad que acumula ya más de tres décadas d

Solo 39 de los 77,4 kilómetros de la SE-40 están en servicio 18 años después del inicio de las obras, y el Observatorio de Infraestructuras de Sevilla advirtió ayer de que ese ritmo de ejecución condena a la provincia a seguir arrastrando un problema de movilidad que acumula ya más de tres décadas de retraso. La entidad, vinculada a la Cámara de Sevilla, reclamó acelerar todos los tramos pendientes de una infraestructura que considera estratégica y cuya parálisis obliga a concentrar el tráfico en la SE-30, la circunvalación actual, con niveles de saturación muy superiores a los previstos en su diseño.
La ausencia de una segunda ronda de circunvalación plenamente operativa -a unos 10 kilómetros del centro de la capital- provoca retenciones habituales en los accesos a Sevilla y en los enlaces con las autovías A-4, A-49, A-66 y A-92. El Observatorio reclamó planificación seria, compromiso claro, calendarios definidos, financiación suficiente y mecanismos públicos de seguimiento que aporten certidumbre sobre la evolución de las obras.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible estima que el anillo completo no se cerrará hasta 2030 o 2031, cuando la previsión original fijaba la inauguración entre 2011 y 2012. Las excavadoras comenzaron a trabajar el 4 de mayo de 2007 y el primer tramo -entre La Rinconada y Alcalá de Guadaíra- se abrió al tráfico en 2011, pero 15 años después de aquella apertura más de la mitad del trazado sigue pendiente de ejecución o inmerso en trámites administrativos.
Una factura que superará los 1.500 millones de euros
El coste final de la SE-40 superará con creces los 1.500 millones de euros una vez terminada la infraestructura, según las estimaciones que maneja el Observatorio. Solo el despilfarro vinculado al túnel descartado bajo el Guadalquivir asciende a 182 millones de euros: 145 millones se destinaron a estudios previos, indemnizaciones y una tuneladora que costó 37 millones y acabó vendida como chatarra sin haber excavado un solo metro. Organizaciones empresariales han señalado que esa cantidad habría bastado para financiar un tramo del Metro de Sevilla.
A esas partidas se suman los 688 millones de euros presupuestados para el tramo sur -el cruce del Guadalquivir entre Dos Hermanas y Coria del Río-, los 84 millones adjudicados por el Ministerio de Transportes para el tramo del Aljarafe entre Espartinas y Valencina, y los 147 millones estimados para las obras del segmento que conectará la carretera A-8008 con la autovía A-4 en el Arco Norte. A todo ello se añaden constantes sobrecostes derivados de la dilatación de los plazos.
El megapuente sobre el Guadalquivir, nudo crítico del proyecto
El punto más complejo de toda la autovía son los poco más de 5 kilómetros que deben salvar el río entre Dos Hermanas y Coria del Río. Tras la controversia entre túnel y puente y el fracaso de la primera opción, la solución aprobada consiste en un conjunto de viaductos y un gran puente atirantado de más de 700 metros con un gálibo de 70,80 metros, que lo convertirá en uno de los más altos de Europa.
Las obras se han dividido en tres etapas. La Fase 1, que comprende 1,2 kilómetros de viaductos de aproximación entre Dos Hermanas y El Copero, cuenta con un presupuesto de 45,1 millones de euros y tiene prevista su finalización en 2031. La Fase 2, la construcción del puente principal entre El Copero y Coria del Río, se licitará en los próximos periodos y las obras no arrancarán antes de 2028. La Fase 3 contempla un entorno verde con parque periurbano y corredor ecológico. El desarrollo escalonado de estas fases implica un retraso adicional significativo.
Arco Norte: 21 kilómetros en parálisis administrativa
El Arco Norte de la SE-40, que abarca más de 21 kilómetros entre La Rinconada, La Algaba y Salteras hasta el enlace con la A-66, permanece sumido en una profunda parálisis. Los proyectos originales caducaron legalmente al cambiar la normativa técnica, de seguridad y ambiental, lo que obliga al Gobierno a diseñar la autovía de nuevo desde el principio.
A esa circunstancia se añade la exigencia de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) de elaborar nuevos análisis de drenaje para evitar el riesgo de inundaciones en La Algaba y Salteras. El único avance reciente es la adjudicación por 2,76 millones de euros de la redacción del proyecto constructivo del tramo de 9,7 kilómetros que unirá la A-8008 con la A-4 en el entorno de La Rinconada. Los dos tramos restantes -de Salteras a La Algaba y de La Algaba a La Rinconada- se encuentran en fase inicial de revisión, sin fecha de licitación ni de inicio de obras.
Impacto económico, social y ambiental
La demora de la SE-40 genera pérdidas millonarias en múltiples sectores. El Puerto de Sevilla y su Zona Franca pierden competitividad porque el colapso de los accesos dificulta el transporte de mercancías. Las empresas de logística y distribución asumen sobrecostes diarios por atascos, consumo de combustible y desgaste de flotas, y la falta de conectividad penaliza la atracción de multinacionales y grandes proyectos industriales.
Miles de trabajadores metropolitanos del Aljarafe, Dos Hermanas o La Rinconada pierden millones de horas al año en retenciones, con el consiguiente deterioro de la productividad laboral y de la conciliación familiar. Desde el punto de vista ambiental, los atascos generan toneladas extra de CO₂ y partículas contaminantes que dificultan el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad urbana. El exceso de contaminación y el estrés derivado del tráfico repercuten además en el gasto sanitario de la provincia.
Una historia de más de 25 años de trámites
Los orígenes administrativos de la SE-40 se remontan a 1995, cuando el Ministerio de Fomento inició los primeros estudios informativos, completados en 1997. El diseño formal de la autovía y las primeras declaraciones de impacto ambiental se aprobaron en 2001. Seis años después arrancaron unas obras que debían estar concluidas en un lustro y que, a fecha de ayer, acumulan 18 años de construcción activa e intermitente con más de la mitad del trazado aún por ejecutar. El Observatorio de Infraestructuras de Sevilla insistió en que la culminación de la SE-40 es una prioridad estratégica que no admite más dilaciones.