
El consistorio sevillano ha culminado la plantación de 76 nuevas palmeras en la calle Marie Curie, ubicada en el entorno de La Cartuja, mediante una intervención que no se realizaba en esta zona desde hace más de tres décadas. Los trabajos incluyen la preparación del terreno, apertura de alcorques, plantación de ejemplares y la instalación de elementos de estabilización para garantizar el arraigo durante los primeros meses.
Esta actuación permite alcanzar un total de 495 palmeras plantadas en la capital andaluza desde el pasado mes de junio, convirtiéndose en una de las campañas de recuperación del arbolado urbano más ambiciosas de los últimos años. La inversión realizada supera los 150.000 euros y contempla la creación de espacios verdes donde antes no existía vegetación alguna.
El Parque Miraflores II ha recibido 88 palmeras, reforzando uno de los principales pulmones verdes del norte de la ciudad. La Avenida de la Palmera, vía emblemática del paisaje sevillano, ha incorporado 44 ejemplares para recuperar su imagen histórica. El Paseo de Catalina de Rivera suma 34 nuevas plantaciones, mientras que el Parque Vega de Triana cuenta con 40 palmeras adicionales.
El patrimonio histórico verde también se ha visto beneficiado con 28 ejemplares en el Parque de María Luisa y los Jardines de las Delicias. Los Jardines de Murillo han recibido 37 palmeras entre datileras, canarias y Trachycarpus, completando la reposición de este enclave protegido. El Parque de los Príncipes ha incorporado 19 nuevos ejemplares a su masa arbórea.
Otras ubicaciones incluyen los Jardines de la Caridad, Parque Amate, Puerta de Jerez, Avenida de la Constitución y la calle Juan Pablos, lo que permite una distribución equilibrada en distintos distritos de la capital.
"Con actuaciones como esta seguimos ampliando el patrimonio verde de Sevilla, recuperando zonas que llevaban décadas sin recibir plantaciones y reforzando la identidad paisajística de cada distrito", destaca la delegada de Arbolado, Parques y Jardines, Evelia Rincón. La responsable municipal subraya que este plan "permite devolver a la ciudad el valor ambiental, histórico y estético que representan sus palmeras", según sus declaraciones.
Las especies seleccionadas presentan baja demanda hídrica y resistencia a condiciones climáticas adversas, adaptándose perfectamente al clima mediterráneo de la ciudad. Su sistema radicular fasciculado evita problemas de levantamiento de aceras e interferencias con el tráfico rodado durante su crecimiento. Los ejemplares cumplen además una función ecológica como fuente de alimento para especies autóctonas, favoreciendo un ecosistema urbano más equilibrado.
La corporación municipal continúa así su compromiso de recuperar el arbolado histórico de la capital, reforzar la presencia de especies emblemáticas y mejorar la calidad ambiental de los espacios públicos. El mantenimiento eficiente y sostenible de estas palmeras permite enriquecer el patrimonio verde con menores costes a largo plazo.