El trazado desciende en sentido norte-sur desde la calle de Santa Isabel hasta la de Valencia. La denominación “Salitre” procede de la Real Fábrica de Salitres, activa a finales del siglo XVIII, que marcó el carácter del entorno y dejó su huella toponímica en la vía y su entorno urbano.
El nombre no alude a una fuente salitrosa, sino a la fábrica que funcionó en la zona durante la Ilustración. Ese complejo industrial, ligado a las necesidades del Estado, dio pie a la denominación oficial que se mantiene hoy y que los callejeros municipales recogen de forma estable.
En los planos históricos del siglo XVII la vía figura como calle de San Bernardo/San Bernabé. El Ayuntamiento oficializó la denominación “calle del Salitre” en el siglo XIX. Entre 1929 y 1967, la calle llevó el nombre de Baltasar Bachero en homenaje al calesero que murió al evitar que una carreta desbocada arrollara a varios niños; después recuperó su nombre actual.
En la fachada de la calle del Salitre (altura 34–35) una placa de azulejos recuerda a Bachero. Es un modesto mosaico cerámico que mantiene viva la memoria del gesto que salvó vidas y marcó para siempre la identidad de la calle.
El paseo permite fijarse en portales antiguos, comercios de proximidad y la vida cotidiana de Lavapiés. A un corto paseo están el eje Atocha–Reina Sofía y Embajadores. El acceso es cómodo a pie y en transporte público (metro y cercanías próximos), con un desnivel suave en buena parte del recorrido.