El Último de la Fila celebra en Sevilla su concierto más multitudinario de la gira

SEVILLA | Redacción LVS
El Último de la Fila celebra en Sevilla su concierto más multitudinario de la gira

El Último de la Fila ofrece este sábado en el sevillano estadio de La Cartuja la cita con mayor aforo de toda su gira de regreso, la que ha devuelto a Manolo García y Quimi Portet a los escenarios tres décadas después de su retirada. Los dos músicos afrontan la velada sevillana con lo que definen como un extra de ilusión y prometen una velada que será toda una "insurrección pacífica".

La gira arrancó el pasado 26 de abril en Fuengirola (Málaga) y ha recorrido doce ciudades españolas antes de llegar a Sevilla. Concluirá con dos conciertos en el Estadio Ciutat de València, los próximos 4 y 9 de julio. El de esta noche, sin embargo, es el que concentra el mayor número de asistentes de toda la ruta.

Más allá de la cita sevillana, ambos músicos dejan la puerta abierta a prolongar la vida del grupo. García y Portet reconocieron que "no es improbable que alguna cosilla más se haga, porque nos reímos, lo pasamos bien y encontramos un rincón cálido para nuestra vida". Sin planes concretos por ahora, sí admitieron que "sería tonto no aprovecharlo", en referencia a los resultados de esta gira de reencuentro. Tienen claro, además, que como músicos siempre hay proyectos en marcha.

Una tierra con raíces para el grupo

Andalucía ocupa un lugar especial en la trayectoria de El Último de la Fila. Los propios García y Portet subrayaron que "Andalucía siempre ha sido importante para El Último de la Fila". En los años 80, el grupo realizó sus primeras actuaciones en localidades como Alcalá de Guadaíra (Sevilla), Coín (Málaga) y Córdoba, actuaciones que ambos recuerdan como muy emotivas por la respuesta del público.

La gira, de hecho, arrancó en suelo andaluz porque el festival de Fuengirola les cedió el espacio para realizar ensayos generales. Ellos mismos lo explicaron así: "se dio la situación de que nos ofrecieron el espacio ese del festival para hacer unos ensayos generales dos días antes y eso propició que hiciéramos los ensayos generales allí y aprovecháramos para hacer el primer concierto, por su amabilidad al cedernos ese espacio".

El flamenco ha dejado también su huella en el sonido del grupo. García y Portet reconocieron que "siempre ha habido en nuestra música esa mezcla en la que hay algunos toques que se acercan a esta tierra y a su cultura, esa parte moruna, dicho un poco en broma pero con respeto, y luego esa mezcla de estilos donde confluyen nuestro gusto por lo anglosajón y la música de aquí, el flamenco por ejemplo; quien puede olvidar a Lole y Manuel o a Camarón, es imposible, y eso está metido dentro de nuestro batiburrillo de influencias".

Canciones que cruzan generaciones

Los dos músicos constatan que sus canciones conectan con públicos de edades muy distintas. A sus conciertos acude, según describieron, "una gente de nuestra edad y un poco menor que vivieron en su momento la aparición de esas canciones y les marcaron emocionalmente, y luego hay personas más jóvenes que han sido influenciadas por sus familiares o han crecido con esos discos, y que, más allá de eso, han encontrado también un sentido emocional y vienen a verlo".

Temas como Como un burro amarrado en la puerta del baile, Llanto de pasión o Lápiz y tinta se han convertido, a juicio de sus autores, en algo que trasciende a la propia banda. García y Portet aseguraron que "ya son patrimonio de muchísima gente, por suerte para nosotros, forman parte de la vida de mucha gente, con lo cual volver a ellas es un regalo". Esas canciones, añadieron, "son vigentes, han aguantado bien el paso del tiempo, porque son canciones de las que no renegaríamos".

La filosofía de la fiesta

Para García y Portet, el propósito de su música entronca con la esencia misma de la cultura popular. Lo expresaron con claridad: "la música popular se inventó para ser feliz, para que al acabar la siega, se celebrara la fiesta mayor, se disfrutara y se compartiera un poco de vino con los amigos. Y nuestra música es eso, básicamente, transportada a 2026, pero eso mismo". Insistieron en que su repertorio "no está hecha para incidir en la tristeza del mundo ni en su parte oscura, sino en su parte bonita, en sentimientos como el amor o las ganas de ser libre".

Esa vocación festiva se traslada a los directos. Cada actuación de la gira es, según ambos, irrepetible, porque no emplean pistas pregrabadas. "Siempre suceden cosas nuevas, algún arreglo, algún solo; nadie puede prever lo que ocurre, pero siempre aparece algo nuevo, porque trabajamos picando piedra como se ha hecho toda la vida", detallaron.

El público, entre la nostalgia y los móviles

La actitud de quienes llenan sus conciertos resulta, a ojos de los músicos, muy similar a la de hace 30 años. La diferencia más visible es la pantalla del teléfono móvil, algo que García y Portet relativizan: "El teléfono sí es una novedad, pero la puedes obviar". Reconocieron que al principio les costaba abstraerse de los dispositivos, pero valoraron que el público lo gestiona sin problema.

Lo que más les emociona es que la gente canta. "Nosotros creemos que el público viene sobre todo a cantar, y eso es muy divertido, algo que no sucede con todos los grupos", destacaron. A su juicio, cantar y reír constituyen las formas de conexión más importantes en un espectáculo de música popular: "Aplaudir se puede hacer por cortesía, pero reír por cortesía es más complicado, y cantar y reír es de las cosas más divertidas que pasan en nuestros conciertos".

Tags: