La UPO celebra hoy en Carmona un curso sobre las claves del envejecimiento saludable

Redacción LVS
La UPO celebra hoy en Carmona un curso sobre las claves del envejecimiento saludable

La Universidad Pablo de Olavide (UPO) reúne hoy, 10 de julio, en Carmona el curso 'Alimentación, movimiento y bienestar: claves para un envejecimiento saludable', una propuesta que aborda los factores determinantes para llegar a la vejez con mayor autonomía y bienestar. La jornada, enmarcada en la 24ª edición de los Cursos de Verano de la UPO, está dirigida por Griselda Herrero Martín, profesora del Área de Nutrición y Bromatología de la universidad sevillana.

Herrero Martín plantea el envejecimiento como un reto que va más allá de la longevidad. A su juicio, "el gran reto no es vivir más años, sino hacerlo con autonomía, bienestar y calidad de vida". La especialista sostiene que, aunque la genética influye, el modo en que envejecemos está condicionado por factores sobre los que se puede actuar: la alimentación, la actividad física, el descanso, las relaciones sociales y el bienestar emocional. "Vivimos más años, pero el gran reto es vivirlos con calidad", resume.

La directora del curso insiste en que adoptar hábitos saludables no tiene fecha de caducidad: "Nunca es demasiado tarde -ni demasiado pronto- para empezar a cuidarse". Conceptos como la inflamación crónica, la microbiota o el estrés oxidativo han adquirido un protagonismo creciente en la investigación científica, ya que estos procesos, si se mantienen de forma continuada, pueden favorecer enfermedades asociadas al envejecimiento. El estilo de vida se presenta así como una herramienta eficaz para preservar la salud.

La alimentación como eje central

Uno de los pilares del curso es el papel de la dieta en la salud a largo plazo. La alimentación influye directamente en la masa muscular, la salud cardiovascular, la memoria, el sistema inmunitario y la autonomía personal. Herrero Martín recurre a una comparación para ilustrarlo: "Comer bien no garantiza un envejecimiento saludable por sí mismo, pero sí aumenta las probabilidades de conseguirlo. Es como jugar a la lotería con más papeletas: las posibilidades de que toque son mucho mayores".

La profesora de la UPO también aborda cómo cambia la relación con la comida a lo largo de la vida, especialmente en etapas como la jubilación, la soledad o los cambios emocionales. "No siempre comemos por hambre; también lo hacemos por estrés, aburrimiento, tristeza o celebración", advierte. Aprender a identificar esas situaciones emocionales permite, en su opinión, mantener una relación más saludable con la alimentación.

Bienestar emocional y relaciones sociales

El programa del curso dedica atención especial al bienestar emocional como pilar del envejecimiento saludable. Mantener relaciones sociales, sentirse útil, dormir bien y permanecer activo son estrategias que contribuyen a la salud mental en la vejez. Herrero Martín lo sintetiza así: "Envejecer bien no es solo cuestión de años, sino también de bienestar emocional y social".

En lo que respecta al descanso, la especialista destaca que "dormir bien favorece la memoria, el sistema inmunitario, el metabolismo y el estado de ánimo". Y va más allá al señalar que "la calidad del sueño es igual de importante. Aprender a reconocer cuándo el descanso no resulta reparador también forma parte del cuidado de la salud".

Sedentarismo y sarcopenia

Combatir el sedentarismo constituye otro de los ejes del curso. La disminución de la actividad física aumenta el riesgo de sarcopenia, una pérdida progresiva de masa y fuerza muscular que dificulta acciones cotidianas. La profesora de la UPO apela a la prevención: "No hace falta esperar a una caída para detectar que algo está ocurriendo".

Prudencia con los suplementos y prejuicios sobre la vejez

Herrero Martín lanza también un llamamiento a la prudencia ante el creciente consumo de suplementos nutricionales. Estos productos pueden resultar útiles bajo indicación profesional, pero no sustituyen una alimentación saludable. "El reto no es tomar más suplementos, sino saber quién los necesita realmente y cuáles cuentan con evidencia científica", apunta la directora del curso.

La jornada en Carmona incluye además una reflexión sobre la imagen social del envejecimiento. La sociedad asocia con frecuencia la vejez con una pérdida de capacidad o de valor personal, alimentando estereotipos. "El problema no es envejecer, sino los prejuicios que siguen rodeando esta etapa de la vida", señala Herrero Martín, quien reivindica aceptar los cambios corporales desde el cuidado: "Aceptar los cambios del cuerpo no significa resignarse, sino aprender a cuidarlo desde el respeto y no desde la exigencia. Una buena relación con nuestro cuerpo favorece el bienestar emocional y también influye en la forma en que nos alimentamos y nos cuidamos".