Tres trabajadoras de un prostíbulo de Sevilla, condenadas por estafar a clientes

La Sección Primera de la Audiencia de Sevilla ha dictado este martes, 21 de enero, una sentencia que impone seis meses de prisión a cada una de las empleadas por delito continuado de estafa.

SEVILLA | Redacción LVS
Tres trabajadoras de un prostíbulo de Sevilla, condenadas por estafar a clientes

El tribunal ha condenado a tres empleadas de una sala de prostitución por realizar cargos no autorizados en las tarjetas bancarias de clientes que se encontraban en estado de semiinconsciencia. Los hechos se produjeron durante 2012 y 2013, cuando las acusadas aprovechaban que los afectados habían ingerido sustancias indeterminadas para efectuar transacciones fraudulentas, según recoge la resolución judicial.

Las procesadas obtenían el PIN de las tarjetas gracias a pagos previos realizados voluntariamente por los perjudicados. Una vez en posesión de las claves, efectuaban cargos no autorizados que oscilaban entre 1.000 y 7.000 euros, de acuerdo con el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público. Los afectados detectaban estas operaciones días después de acudir al local, donde "se ejercía la prostitución por un número indeterminado y rotatorio de mujeres".

Durante la vista oral, las tres acusadas alcanzaron un acuerdo de conformidad con la pena establecida tras la negociación entre las partes. Además de la condena privativa de libertad, deberán indemnizar a las víctimas con algo más de 7.000 euros en concepto de responsabilidad civil. El tribunal aplicó una atenuante cualificada por dilaciones indebidas en el procedimiento, o lo que es lo mimos, el proceso se vio afectado por retrasos injustificados.

Absolución de otros delitos

La Audiencia absolvió a las trabajadoras del delito contra la salud pública y robo con violencia que también se les imputaba. La Fiscalía reconoció que "no consta quien fue el responsable de administrar presuntamente sustancias indeterminadas a los afectados", lo que impidió sostener la acusación por este delito. Tampoco se pudo demostrar que las sustancias "estuviesen destinadas al tráfico ilícito".

Algunos de los perjudicados fueron "localizados por sus familias en un estado de desorientación" tras acudir al establecimiento. Uno de los afectados se sometió a un estudio analítico al día siguiente, que reveló "restos de alprazolam, ibuprofeno, cocaína y MDMA" en su organismo. Sin embargo, la falta de pruebas sobre quién administró estas sustancias condujo a la absolución en este aspecto.

 

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