Crónica de los caídos: el peaje humano del narcotráfico en las costas andaluzas desde 2017

Las muertes del capitán Jerónimo Jiménez y el guardia civil Germán Pérez en la persecución de una narcolancha frente a la costa de Huelva se inscriben en una secuencia documentada que arranca en 2017 y suma ya más de una decena de fallecidos -agentes de seguridad y víctimas civiles- en operaciones contra el narcotráfico y el contrabando en las costas andaluzas.

SEVILLA | Redacción LVS
Crónica de los caídos: el peaje humano del narcotráfico en las costas andaluzas desde 2017

Las muertes del capitán Jerónimo Jiménez y el guardia civil Germán Pérez en la persecución de una narcolancha frente a la costa de Huelva el pasado 8 de mayo se inscriben en una secuencia documentada que arranca en 2017 y suma ya más de una decena de fallecidos -agentes de seguridad y víctimas civiles- en operaciones contra el narcotráfico y el contrabando en las costas andaluzas. Esta es la crónica.

Junio de 2017: Víctor Sánchez, La Línea de la Concepción

La noche del 7 de junio de 2017, sobre las 20:45 horas, Víctor Sánchez Sánchez, oficial de la Unidad de Intervención Rápida de la Policía Local de La Línea de la Concepción, perdió la vida en acto de servicio durante una persecución contra dos contrabandistas de tabaco que huían en motocicleta cerca de la frontera con Gibraltar. Tenía 46 años y era natural de Algeciras.

Sánchez bajó del patrullero para identificar a los huidos, que habían hecho caso omiso al alto, y fue arrollado por otro vehículo policial que se incorporaba al operativo en la zona del bulevar, junto al parque Princesa Sofía. El Ayuntamiento de La Línea decretó tres días de luto oficial y le concedió a título póstumo, en 2018, la máxima condecoración de la Policía Local.

Mayo de 2019: Fermín Cabezas, Los Barrios

La tarde del 30 de mayo de 2019, sobre las 16:40 horas, Fermín Cabezas González, de 45 años, motorista del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil en Algeciras, falleció en el kilómetro 113 de la A-7, en el término de Los Barrios (Cádiz), durante la persecución a un Peugeot blanco con matrícula francesa que transportaba unos 200 kilos de hachís. Su moto chocó contra la parte trasera de un camión de reparto que circulaba por la zona y cayó a la calzada. Su compañero de patrulla resultó herido.

El narcotraficante huyó noventa kilómetros más por la A-381 hasta abandonar el coche cerca de Jerez. Fue detenido junto al conductor de un coche lanzadera que le daba apoyo. Cabezas era natural de Jerez, llevaba veintisiete años en la Guardia Civil -veintiuno como motorista- y dejó mujer y un hijo de diez años. El entonces ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, asistió al funeral.

Septiembre de 2020: el intento de asesinato del inspector Fran González

La madrugada del sábado 5 de septiembre de 2020, sobre las 6:35 horas, el inspector Francisco Javier González Suárez, coordinador de servicios de la Comisaría de Algeciras, y un agente en prácticas paisano suyo de Coria del Río, fueron embestidos por un BMW-X5 conducido por un miembro del llamado clan del Tinte en la carretera de los Yankis de Algeciras. El conductor transportaba 556 kilos de hachís procedentes de un alijo en la playa de Punta Carnero. El coche patrulla quedó volcado y prácticamente reducido a chatarra. Sus compañeros le hicieron al inspector un torniquete de emergencia que le salvó la vida.

González Suárez sobrevivió tras más de una treintena de intervenciones quirúrgicas y regresó al servicio activo. La Policía Nacional le concedió la Medalla de Plata al Mérito Policial y el Ayuntamiento de Algeciras le impuso en febrero de 2025 la insignia de la ciudad. La Audiencia Provincial de Cádiz condenó al atacante en 2024 a 28 años y 2 meses de prisión por dos intentos de asesinato. En 2025 el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía rebajó la pena a 19 años y medio al recalificar los hechos como dos homicidios en grado de tentativa, considerando que el conductor buscaba "habilitar su propia huida" y no evitar el descubrimiento del alijo, ya inevitable. El Tribunal Supremo desestimó la casación en abril de 2026.

Febrero de 2024: David y Miguel Ángel, Barbate

La noche del 9 de febrero de 2024, sobre las 20:25 horas, una narcolancha tripulada por cuatro hombres arrolló a la zódiac en la que iban seis guardias civiles del Grupo de Acción Rápida (GAR) en el puerto de Barbate (Cádiz). El embiste mató a David Pérez Carracedo y a Miguel Ángel González Jiménez, ambos del GAR. Los presuntos autores huyeron a toda velocidad por el Estrecho, remontaron el Guadalquivir hasta Lebrija y se refugiaron en Marruecos. Su detención llegó casi quince meses después, el 4 de mayo de 2025.

Las muertes de Barbate desencadenaron las movilizaciones de las asociaciones profesionales de la Guardia Civil y la activación, ese mismo año, del refuerzo del Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar.

Marzo de 2024: la tragedia del kilómetro 24 de la AP-4

La madrugada del martes 19 de marzo de 2024, apenas seis semanas después de Barbate, un camión articulado cargado de productos hortofrutícolas y procedente de La Línea de la Concepción con destino a Guarromán (Jaén) arrolló a las 4:40 horas un control antidroga del GAR de la Guardia Civil instalado en el kilómetro 24 de la AP-4, en el término de Los Palacios y Villafranca (Sevilla). El balance fue de seis muertos: el cabo primero Eneko, de 37 años y vecino de Barakaldo; el guardia civil Juan Jesús, de 34 años y natural de El Ejido (Almería); y cuatro civiles vecinos de Dos Hermanas, Barbate, Ceuta y un ciudadano extranjero. Otros tres guardias civiles resultaron heridos, uno crítico con neumotórax bilateral en la UCI del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

El camionero, de 59 años, dio negativo en alcohol y drogas e ingresó en prisión sin fianza por seis homicidios imprudentes y tres delitos de lesiones graves. La hipótesis principal de la investigación apuntó a una somnolencia o falta de atención: el camión circulaba a noventa kilómetros por hora y no se encontraron huellas de frenado en la calzada. La Subdelegación del Gobierno informó posteriormente de que dos de los civiles fallecidos tenían antecedentes por narcotráfico, uno de ellos un conocido narco de Dos Hermanas. Los dos guardias muertos pertenecían a la misma unidad del GAR que David Pérez, asesinado en Barbate seis semanas antes.

Octubre de 2025: el cabo Pedro Silva, río Guadiana

La noche del lunes 27 de octubre de 2025, sobre las 23:15 horas, una narcolancha embistió en el río Guadiana, a la altura de Alcoutim, a una patrullera de la Guardia Nacional Republicana de Portugal que había sido alertada por la Guardia Civil española mediante el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE). Murió el cabo Pedro Silva, de 50 años, y resultaron heridos leves tres compañeros. La narcolancha apareció después incendiada río arriba; sus tripulantes huyeron a territorio portugués.

El siniestro reabrió de inmediato los paralelismos con Barbate y subrayó hasta qué punto el bajo Guadiana se había consolidado como una de las nuevas rutas del narcotráfico en la frontera fluvial andaluza, según las propias asociaciones de la Guardia Civil.

Mayo de 2026: Jerónimo y Germán, Huelva

La mañana del viernes 8 de mayo de 2026, sobre las 8:00 horas, la patrullera Río Antas y una embarcación semirrígida del Servicio Marítimo de la Guardia Civil colisionaron entre sí durante la persecución de una narcolancha entre Punta Umbría y Mazagón, a una distancia de entre 60 y 80 millas náuticas de la costa onubense. Murieron el capitán Jerónimo Jiménez Molero, de 56 años y natural de Villanueva del Rosario (Málaga), que falleció horas después de resultar gravemente herido; y el guardia civil Germán Pérez González, de 55 años, vecino de El Rompido. Otros dos agentes, Cristian y Vicente, resultaron heridos, este último de gravedad.

Las dos víctimas elevan a cuatro los guardias civiles fallecidos en operaciones contra el narcotráfico en las costas andaluzas en menos de dos años, tras los asesinatos de David y Miguel Ángel en Barbate, sin contar a los dos guardias del GAR muertos en el kilómetro 24 de la AP-4 ni al cabo portugués Pedro Silva en el Guadiana.

Más de una decena de víctimas en menos de una década

Sumadas las víctimas civiles del kilómetro 24 de la AP-4, las muertes desde 2017 elevan el peaje humano del narcotráfico y el contrabando en las costas andaluzas a más de una decena de fallecidos en menos de una década, sin contar las víctimas en territorio portugués ni a los agentes que han sobrevivido a atentados con secuelas permanentes, como el inspector González Suárez. Las asociaciones profesionales de la Guardia Civil llevan años exigiendo el reconocimiento de la profesión de riesgo, dotaciones materiales adaptadas y la ejecución de la Proposición No de Ley aprobada en el Congreso para incorporar armas no letales al Servicio Marítimo.

La PNL sigue sin desarrollarse dos años después de su aprobación. La presión policial sobre las redes criminales, mientras tanto, alcanza con regularidad récords de incautación que confirman que el negocio sigue creciendo. En palabras de la propia Asociación Unificada de Guardias Civiles tras la tragedia de Huelva: "el tiempo nos ha dado la razón".

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