El Virgen del Rocío de Sevilla reduce la necesidad de biopsias en pacientes con hígado graso

Especialistas del hospital sevillano han liderado una investigación, publicada este mayo en una revista científica de referencia, que establece un protocolo diagnóstico en dos pasos capaz de identificar qué pacientes con enfermedad hepática metabólica necesitan tratamiento farmacológico sin recurrir a procedimientos invasivos.

SEVILLA | Redacción LVS
El Virgen del Rocío de Sevilla reduce la necesidad de biopsias en pacientes con hígado graso

El Hospital Universitario Virgen del Rocío (HUVR) de Sevilla ha encabezado un estudio multicéntrico español que fija por primera vez criterios no invasivos para determinar qué pacientes con hígado graso pueden beneficiarse de los fármacos resmetirom o semaglutide, los primeros autorizados contra esta dolencia por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y por la FDA en Estados Unidos. El trabajo, dirigido por el doctor Javier Ampuero -jefe de Hepatología y Trasplante Hepático del HUVR y director científico del registro nacional HEPAmet-, ha contado con profesionales de una veintena de centros de todo el país y acaba de publicarse en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology.

La principal consecuencia práctica del hallazgo es que descarta la biopsia hepática como procedimiento rutinario para todos los pacientes diagnosticados con Enfermedad Hepática Esteatósica Asociada a Disfunción Metabólica (Masld). Hasta ahora, esa punción era el método más fiable para evaluar la gravedad del daño hepático, pero su carácter invasivo limitaba el número de exploraciones que podían realizarse y alargaba las listas de espera diagnósticas. La estrategia propuesta por el equipo del Virgen del Rocío mejora los valores predictivos de los protocolos anteriores y permite identificar una proporción mayor de pacientes con indicación de tratamiento, acelerando así el acceso a terapias dirigidas.

El abordaje funciona en dos fases. En el primer paso, los especialistas evalúan al paciente a partir de tres parámetros analíticos -edad, niveles de enzimas hepáticas y recuento de plaquetas-, combinados con factores clínicos como la presencia de diabetes o sobrepeso. Quienes superan ese cribado inicial pasan al segundo escalón, que consiste en una medición de la rigidez hepática mediante elastografía, una técnica no invasiva que cuantifica la fibrosis del órgano. Los valores de referencia oscilan entre 8 y 25 kilopascales: dentro de ese rango, el protocolo confirma la indicación farmacológica sin necesidad de recurrir a la biopsia.

Una dolencia en expansión

El hígado graso afecta al 15% de la población mundial y mantiene una estrecha vinculación con la obesidad y la diabetes tipo 2, dos patologías cuya prevalencia sigue creciendo. La enfermedad puede cursar durante años sin síntomas evidentes, pero en sus formas avanzadas progresa hacia fibrosis y cirrosis, lo que convierte la detección temprana en un factor clave para frenar el deterioro hepático.

La investigación se ha apoyado en los datos del registro nacional HEPAmet, propiedad de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, una base que reúne información clínica de miles de pacientes y que ha servido para validar la fiabilidad de los nuevos criterios frente a los métodos convencionales. Al priorizar recursos diagnósticos ya disponibles en la mayoría de hospitales -como la propia elastografía-, el protocolo optimiza la relación entre beneficio clínico y riesgo para el paciente.

Impacto en el Virgen del Rocío

El servicio de Aparato Digestivo del HUVR, dirigido por el doctor Manuel Romero, recibe alrededor de 8.000 pacientes cada año. De ese volumen, se estima que entre el 25-30% acaban siendo derivados a la Unidad de Hepatología, lo que da una dimensión concreta de cuántos enfermos podrían beneficiarse de un circuito diagnóstico más ágil y menos agresivo.

Limitaciones del método

El propio estudio reconoce que el abordaje no invasivo presenta restricciones en determinados perfiles. Los pacientes con obesidad severa o aquellos que acumulan líquido en el abdomen -una complicación habitual en fases avanzadas de la enfermedad hepática- pueden arrojar mediciones de elastografía menos precisas, lo que obliga a mantener la biopsia como recurso diagnóstico alternativo en esos casos concretos.