Europol confirma a la costa andaluza y al Guadalquivir como ruta principal de entrada de cocaína a Europa
La incautación récord de 41 toneladas de cocaína en dos operaciones de la Guardia Civil desarrolladas en quince días confirma el aviso que Europol lanzó a inicios de 2026: la ruta atlántica de la cocaína hacia Europa, con la costa andaluza y el río Guadalquivir como puntos clave de entrada, ha alcanzado niveles sin precedentes.
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La operación Abisal, ejecutada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil el pasado 1 de mayo en aguas del Atlántico al sur de Canarias, se saldó con la aprehensión del buque Arconian y la incautación de 30.215 kilogramos de cocaína distribuidos en 1.279 fardos. Es la mayor aprehensión registrada en un solo operativo en la historia de la lucha contra el narcotráfico en España. Veintitrés tripulantes fueron detenidos y enviados a prisión por orden de la Audiencia Nacional, que ha cifrado en 812 millones de euros el valor del cargamento en el mercado negro.
La costa andaluza y el Guadalquivir, en el centro del informe europeo
Europol situaba a España como epicentro de la ruta atlántica de la cocaína procedente de Latinoamérica. Y dentro de España, identificaba dos puntos concretos: las Islas Canarias y el río Guadalquivir. "Al llegar a la costa andaluza, utilizan el río Guadalquivir para transportar la cocaína tierra adentro para su posterior distribución", recogía literalmente el informe de la agencia europea.
Esa descripción coincide con los antecedentes documentados en la propia provincia de Sevilla. En noviembre de 2025, una organización dedicada al tráfico fluvial de droga por el bajo Guadalquivir tiroteó con un fusil AK-47 al grupo de cinco agentes de la Policía Nacional que vigilaba una nave en Isla Mayor, hiriendo a tres, uno de ellos de gravedad. El operativo posterior, desarrollado en enero de 2026, se saldó con diez detenidos en Sevilla y Málaga y la incautación de 4.500 kilos de hachís y 70 kilos de cocaína.
Cuarenta y un toneladas en quince días
Junto al alijo del Arconian, la Guardia Civil intervino entre el 13 y el 26 de abril en la operación Alfa-Lima, un macrooperativo internacional desarrollado con cooperación de Estados Unidos y otros países. El balance final dejó 54 detenidos y la incautación de 10.906 kilos de cocaína, 8.499 kilos de hachís y 21 kilos de marihuana, junto a casi 30.000 litros de gasolina destinados al abastecimiento de narcolanchas, dieciocho embarcaciones, dos vehículos y un arma de fuego. Las dos operaciones combinadas suman las 41 toneladas de cocaína que confirman el aviso de Europol.
Las actuaciones de Alfa-Lima se desarrollaron tanto en alta mar como en distintos puntos del territorio español: Canarias, Ceuta y las provincias de Huelva, Cádiz, Málaga, Jaén, Almería y Murcia, además de operaciones específicas en el río Guadalquivir y en Algeciras. En el litoral andaluz, una persecución a una narcolancha que portaba 1.710 kilos de cocaína concluyó con la detención de los siete tripulantes después de que arrojaran la mercancía al mar.
Mocro Maffia y la sombra de "Joseph El Gordito"
La investigación de la operación Abisal apunta directamente a la Mocro Maffia, una de las organizaciones más potentes del narcotráfico europeo, con base en Países Bajos. Las pesquisas sitúan en el centro del entramado al fugitivo neerlandés Joseph Johannes Leijdekkers, alias Joseph El Gordito, considerado por las autoridades de su país como uno de los principales actores del tráfico internacional de cocaína.
El Arconian, de más de noventa metros de eslora y unos quince de manga, había zarpado el 22 de abril desde Freetown (Sierra Leona) con destino a Bengasi (Libia), bajo bandera de Comoras, en una travesía de casi cuatro mil millas náuticas. El buque operaba como nodriza: el plan consistía en transferir progresivamente la cocaína a narcolanchas en alta mar durante el trayecto, con la ayuda de los más de cuarenta y dos mil litros de gasolina almacenados a bordo. Lo dirigía el capitán Rodolfo S. Galedo al frente de una tripulación de diecisiete marineros filipinos, junto a varios ciudadanos neerlandeses armados que custodiaban la droga.
Buques nodriza, narcolanchas y armas para proteger la carga
Europol describe en su informe un modus operandi en transformación. Las organizaciones criminales utilizan buques nodriza en la costa africana, semisumergibles y narcolanchas de alta velocidad, además de sistemas de comunicación encriptados y armamento para proteger los cargamentos. Los buques nodriza procedentes de Latinoamérica transfieren la cocaína a buques filiales frente a las costas de África Occidental, desde donde la droga se desembarca en el continente africano para su envío a la UE o se traslada a las Islas Canarias.
Esa última advertencia, la de las armas para proteger la carga, se ha confirmado de forma trágica en el litoral andaluz. El pasado 8 de mayo, dos guardias civiles del Servicio Marítimo perdieron la vida frente a la costa de Huelva durante la persecución de una narcolancha, en un suceso que ha conmocionado a Andalucía y que ha reabierto el debate sobre los medios disponibles para combatir el tráfico marítimo de drogas. La Asociación Unificada de Guardias Civiles había advertido formalmente del riesgo meses antes a la administración.
El récord anterior, también con anclaje andaluz
El mayor golpe contra el tráfico de cocaína en España hasta la operación Abisal se había registrado en octubre de 2024, con la intervención de más de trece toneladas ocultas entre plátanos procedentes de Ecuador en el puerto de Algeciras (Cádiz) por parte de la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera. Aquel caso derivó posteriormente en la detención de un mando policial que había ocultado entre las paredes de su casa más de veinte millones de euros.
A principios de 2026 se desarrolló además la operación Marea Blanca, considerada hasta el alijo del Arconian como la mayor aprehensión en alta mar: casi diez toneladas de cocaína ocultas en sal en un buque abordado a unos quinientos kilómetros de las Islas Canarias por el GEO de la Policía Nacional con apoyo de la Armada española. La sucesión de récords en menos de medio año confirma que el tráfico de cocaína por la ruta atlántica ha alcanzado, como advirtió Europol, niveles sin precedentes.