La ETSI de Sevilla, con 6.000 alumnos, pide más recursos ante la saturación de sus instalaciones

La escuela de ingeniería de la Universidad de Sevilla ha triplicado su alumnado y multiplicado por seis sus titulaciones desde que se trasladó al Cartuja Tech Park en 1997, pero el espacio y los medios no han crecido al mismo ritmo. El centro recibirá la Medalla de Sevilla el próximo 30 de mayo.

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SEVILLA | Redacción LVS
La ETSI de Sevilla, con 6.000 alumnos, pide más recursos ante la saturación de sus instalaciones

La Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla (ETSI) acoge en la actualidad a 6.000 estudiantes, el triple de los que tenía cuando se instaló en el Cartuja Tech Park en 1997. Las titulaciones han pasado de 3 a 20 en ese mismo periodo, y el profesorado y el personal han experimentado un crecimiento proporcional. El resultado, en palabras de su director, Andrés Sáez, es una "saturación de las instalaciones" que obliga a replantear la dotación del centro.

Sáez ha alertado de que el espacio "se les ha quedado pequeño" y ha reclamado una actualización urgente de las infraestructuras, así como la dotación de los medios necesarios "para poder continuar compitiendo con centros que cuentan con más recursos". La petición llega en un momento de especial visibilidad para la escuela: el próximo 30 de mayo, coincidiendo con el Día de San Fernando, la ETSI recibirá la Medalla de Sevilla en reconocimiento a su contribución a la ciudad.

El director de la escuela ha puesto cifras a la brecha que separa a su centro de las instituciones con las que compite a escala internacional. La ETSI cuenta con los mismos estudiantes de grado que el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), pero el presupuesto de la universidad norteamericana es, según Sáez, "muy superior al de todo el sistema público andaluz de universidades". A pesar de esa desigualdad, los estudiantes hispalenses se posicionan "de manera destacada" en los rankings académicos y logran "competir de tú a tú, gracias a su creatividad, con Universidades que cuentan con recursos mucho mayores".

El ingenio como respuesta a la escasez

Roberto Hernández, Team Manager de ARUS Andalucía Racing Team -una asociación de estudiantes vinculada a la ETSI que reúne a 120 miembros-, ha ofrecido la perspectiva de quienes conviven a diario con esas limitaciones. Hernández ha reconocido que "gracias a esa falta de recursos, se nos ha agudizado ese ingenio" y ha subrayado que la capacidad tecnológica de la región condiciona el alcance de sus proyectos: "al final siempre es algo que va unido mucho a la capacidad tecnológica que tenga la región".

El responsable de ARUS ha admitido que Sevilla "no puede competir directamente como otras como Múnich, Zúrich o Delft en Holanda", ciudades con un tejido industrial y tecnológico consolidado. Sin embargo, los resultados del equipo desmienten cualquier pronóstico pesimista: la pasada temporada ARUS desarrolló el primer coche autónomo de Andalucía y el primero de España propulsado con hidrógeno. El equipo logró además construir el segundo vehículo autónomo del país y la segunda propulsión con hidrógeno de Europa, hitos que pretenden replicar en la presente campaña.

Hernández ha resumido el espíritu del equipo señalando que "a pesar de no contar con los mismos niveles de tecnología y de industria, pues sí que se nos reconoce como ese baluarte que con pocos recursos hace grandes cosas". Los estudiantes trabajan, según ha relatado, "hasta el último momento" para alcanzar cada objetivo.

Seis décadas formando ingenieros para Sevilla y Andalucía

La ETSI cumple este año 60 años desde que inició su actividad docente en el curso 1966/67 con la implantación de los estudios de Ingeniería Industrial. Lo que entonces arrancó con tres titulaciones se ha convertido en una oferta de ocho grados y 12 másteres universitarios que abarcan disciplinas como las Telecomunicaciones, la Industria Aeroespacial, la ingeniería de Caminos, la Química, la Energía, la Robótica o la Organización Industrial.

A lo largo de esas seis décadas, más de 20.000 egresados de la escuela "han contribuido a dinamizar el ecosistema industrial y de innovación de la ciudad de Sevilla y de Andalucía". Los proyectos desarrollados por el alumnado actual -desde los vehículos de fórmula student de ARUS hasta los de equipos como eUS Racing o Vantus, capaces de construir motos de competición, aviones teledirigidos, pseudosatélites, robots y cohetes- ilustran lo que los estudiantes "son capaces de hacer cuando están motivados".

Un reconocimiento y una demanda

La concesión de la Medalla de Sevilla llega respaldada por esa trayectoria de seis décadas. Sáez ha insistido en que "desde las administraciones se debe apostar por apoyar a los grupos que están permitiendo estos avances", una demanda que trasciende el ámbito académico y apunta directamente al futuro del tejido productivo de la ciudad y la comunidad autónoma. La capacidad de la ETSI para seguir generando talento e innovación dependerá, según su director, de que las infraestructuras y los recursos se pongan a la altura de la ambición de sus 6.000 estudiantes.