El Último de la Fila congrega a miles de fans en La Cartuja en su concierto más multitudinario

Miles de espectadores abarrotaron este sábado el Estadio de La Cartuja de Sevilla para asistir al que se convirtió en el concierto más multitudinario de la gira con la que El Último de la Fila conmemora 30 años desde su separación. La banda, que recorre doce ciudades con esta serie de actuaciones, encontró en la capital andaluza la respuesta más masiva de todo el recorrido.
Manolo García y Quimi Portet salieron al escenario presidido por su emblemático pez y, ataviados con sus características gafas, abrieron la noche con 'Huesos'. Nada más arrancar, el vocalista tomó el micrófono para saludar al público nombrando una a una todas las provincias andaluzas y agradecer la presencia de los asistentes. A continuación sonó 'Delirios de almas perdidas', y 'Querida Milagros' elevó la temperatura del ambiente en un estadio ya de por sí sofocante.
El intenso calor de la noche sevillana obligó a García a quitarse la chaqueta y, más adelante, a pedir agua para los asistentes. El cantante llegó incluso a bajar a la pista para saludar a sus seguidores y cogió un abanico de uno de ellos para aliviar la sofoquina. El repertorio fue engarzando clásicos sin pausa: 'Mi patria en mis zapatos' -precedida del rótulo "vendo Opel Corsa" en las pantallas-, 'Sin llaves', coreada por todo el estadio, 'Aviones plateados' y 'El loco de la calle'.
Anécdotas de los primeros años en Sevilla
El guitarrista Quimi Portet rescató una anécdota de los primeros tiempos del grupo en la ciudad, cuando aún se hacían llamar Los Rápidos y apenas acudía público a sus conciertos. En aquella época, recordó, García solía despedirse con la frase "id y multiplicaros". Tres décadas después, el público respondía de forma masiva a la cita.
Un cartel con el mensaje "el señor perdido junto al escenario" sirvió de introducción para 'No me acostumbro', y el concierto continuó con 'Dios de la lluvia' y 'Soy un accidente'. García sacó entonces un pequeño sofá al escenario para interpretar 'Disneylandia' sentado, y 'Cuando el mar te tenga' hizo saltar a toda la pista. El rótulo "tengo una vaca lechera" antecedió a 'El que canta su mal espanta', y el vocalista se lanzó al suelo durante la actuación. Las pantallas acompañaban con escenas de películas antiguas mientras los solos de guitarra daban un respiro al escenario antes de 'Canta por mí'.
Euforia, banderas y confeti
'Llanto de pasión' desató la euforia del público, que coreó la canción de principio a fin. García pidió entonces que el estadio cantara para comprobar que seguían ahí, y enlazó con 'Lápiz y tinta' y 'Sara'. El rótulo "catarsis colectiva" dio paso a 'Lejos de las leyes de los hombres' y 'Dulces sueños', culminadas con un solo final de Portet acompañado por la batería. Cada uno de los músicos de la banda dispuso de su propio momento de protagonismo para desplegar el virtuosismo instrumental del grupo.
Tras un descanso de siete minutos amenizado con imágenes de antiguos conciertos y entrevistas proyectadas en las pantallas, García y Portet reaparecieron con unas maracas para interpretar 'Ya no danzo al son de los tambores', seguida de 'Los ángeles no tienen hélices'. El cantante pidió primero el grito de las gradas y luego el de la pista, y se mostró sorprendido por la respuesta masiva del público.
Uno de los momentos cumbre de la velada llegó con 'Como un burro amarrado en la puerta del baile', interpretada entre confeti y efectos de fuego. A continuación sonó 'Insurrección', durante la cual numerosas banderas andaluzas ondearon sobre la pista.
Guiño a México y despedida con mensaje
García reveló también que el vídeo que están grabando a lo largo de la gira será "una sorpresa para la próxima Navidad". Y antes de cerrar la noche, Ángel, uno de los músicos de la banda, sorprendió interpretando la jota 'A la cárcel de Pamplona'.
El concierto concluyó con un guiño a México: la banda ofreció su propia versión de 'El Rey', la popular canción de José Alfredo Jiménez. García pidió un aplauso para el público y concedió el deseo de los asistentes de escuchar una última canción. Con los acordes de Portet sobre 'Mar antiguo', el vocalista invitó a hacer llegar la melodía "desde la Giralda hasta el mar incierto" y se despidió asegurando que "los amigos es lo único que nos salva de esta vida y la alergia es una forma de rebeldía y libertad", y que "la música es lo que nos permite expresarlo".