UPO Sevilla: un apretón de manos, clave para evaluar la salud infantil
La fuerza que ejerce un niño al apretar un dinamómetro permite detectar en segundos riesgos cardiometabólicos y predecir su bienestar futuro. Así lo concluye una investigación publicada hoy con participación de la Universidad Pablo de Olavide, que reclama incorporar esta prueba a las revisiones pediátricas.
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Un estudio en el que han colaborado investigadores de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, la Universidad Pública de Navarra, la Universidad de Granada y el Consorci Hospital General Universitario de Valencia revela que la prueba de prensión manual constituye un marcador robusto de riesgo cardiometabólico en la población infantil y adolescente. El trabajo, dado a conocer este miércoles 13 de mayo, plantea que medir la fuerza del agarre con un dinamómetro -un procedimiento rápido, económico y no invasivo- ofrece a los pediatras la capacidad de identificar en cuestión de segundos a menores con riesgo elevado de baja fuerza muscular, una condición conocida como dinapenia.
La investigación parte de una evidencia que la comunidad científica lleva años acumulando: la debilidad física durante la infancia y la adolescencia funciona como una amenaza silenciosa y un potente predictor del estado de salud a largo plazo. Pese a ello, la evaluación de la condición física rara vez forma parte de las revisiones médicas rutinarias en las consultas pediátricas españolas, lo que deja sin detectar a miles de menores en situación de riesgo.
La literatura disponible asocia una buena capacidad cardiorrespiratoria y muscular con un abanico amplio de beneficios: menor riesgo cardiovascular, mejor composición corporal, menos síntomas de depresión y ansiedad, mayor autoestima y un rendimiento académico más alto. De ahí que los autores del estudio -entre ellos Javier Brazo-Sayavera, profesor del área de Educación Física y Deportiva de la UPO; Antonio García Hermoso, titular de Universidad en la Pública de Navarra; Cristina Cadenas-Sanchez, investigadora postdoctoral Marie Curie en la Universidad de Granada; y Julio Carlos Alvarez Pitti, jefe del Servicio de Pediatría del Consorci Hospital General Universitario de Valencia- insistan en que incorporar esta medición a la práctica clínica diaria supondría un avance sustancial en la prevención.
Un dinamómetro en la consulta del pediatra
El procedimiento resulta sencillo: el menor aprieta con la mayor fuerza posible un dinamómetro de mano y el aparato registra el dato en kilogramos. Con ese valor, el profesional sanitario puede contrastar el resultado con tablas de referencia y determinar si la fuerza del paciente se sitúa por debajo de los umbrales saludables. La prueba no requiere instalaciones especiales ni una formación prolongada del personal, lo que la convierte en una herramienta viable para cualquier centro de atención primaria.
El estudio subraya que detectar la dinapenia a edades tempranas abre la puerta a intervenciones precoces que mejoren la salud física y mental de los menores y, al mismo tiempo, reduzcan el coste sanitario futuro. La falta de fuerza muscular durante la etapa de crecimiento no solo eleva la probabilidad de padecer enfermedades crónicas en la vida adulta, sino que acarrea un alto coste social y psicológico: los niños y adolescentes con un bajo nivel de fuerza pueden verse expuestos a la estigmatización y la exclusión social, una victimización vinculada a estigmas relacionados con el desempeño en actividades deportivas.
Vigilancia estandarizada de la condición física
La Red Española por una Infancia Activa y Saludable defiende la necesidad de poner en marcha sistemas de vigilancia de la condición física en todo el país mediante un protocolo estandarizado que garantice la homogeneidad de los datos y permita comparaciones fiables entre comunidades autónomas. Esta organización sostiene que la implantación generalizada de pruebas como la de prensión manual facilitaría una radiografía precisa del estado de forma de la población infantil española.
Algunas iniciativas ya recorren ese camino. El proyecto de investigación Diactive-1 mide la fuerza de prensión manual en las consultas pediátricas de 11 hospitales españoles con el objetivo de desarrollar la fuerza en población pediátrica diagnosticada con diabetes tipo 1. Esta experiencia demuestra que integrar la dinamometría en la atención hospitalaria es factible y genera información clínica valiosa para adaptar los tratamientos.
Colaboración entre consulta y aula
Los autores del estudio consideran imperativo fortalecer la colaboración entre pediatras y profesores de educación física para que los datos obtenidos en la consulta se traduzcan en programas de ejercicio físico personalizados y motivadores dentro del entorno escolar. Esa conexión entre el ámbito sanitario y el educativo permitiría, a juicio de los investigadores, diseñar rutinas adaptadas a las necesidades de cada menor y hacer un seguimiento continuado de su evolución.
En paralelo, distintas iniciativas apuestan por la concienciación desde las primeras etapas de la vida. Proyectos como el cómic educativo EMMAFIT y el cuento La Monstruita Hipertensión tratan de fomentar una actitud positiva hacia el bienestar físico entre los más pequeños, empleando formatos atractivos para que la actividad deportiva se perciba como algo natural y no como una obligación.
La investigación, publicada a través del portal de la UPO, refuerza un mensaje central: un gesto tan cotidiano como un apretón de manos puede convertirse en la primera línea de defensa de la salud infantil, siempre que el sistema sanitario y el educativo trabajen de forma coordinada para actuar sobre los resultados que arroje esa medición.