La US lidera un proyecto pionero para un turismo y ocio inclusivo para personas con autismo
La Universidad de Sevilla presentó ayer, 16 de abril, el proyecto ACCTUR (Autismo y Accesibilidad Turística), una iniciativa destinada a mejorar el acceso al ocio, la cultura y el turismo de las personas autistas en la capital andaluza y en el conjunto de la comunidad.

La Universidad de Sevilla presentó ayer, 16 de abril, el proyecto ACCTUR (Autismo y Accesibilidad Turística), una iniciativa destinada a mejorar el acceso al ocio, la cultura y el turismo de las personas autistas en la capital andaluza y en el conjunto de la comunidad. La presentación coincidió con la celebración del Día Mundial del Ocio y contó con la implicación de instituciones académicas, administraciones públicas y entidades sociales, con el objetivo de garantizar el derecho al disfrute del tiempo libre en igualdad de condiciones.
El eje central de ACCTUR es la accesibilidad cognitiva, un ámbito que va más allá de las adaptaciones físicas ya extendidas en muchos espacios públicos. La iniciativa nace de una constatación: pese a los avances en rampas, ascensores o señalización adaptada, las barreras cognitivas, sensoriales y organizativas continúan restringiendo la participación de numerosas personas autistas -especialmente adultas- en actividades de ocio, turismo y cultura. El proyecto aspira a detectar esas necesidades reales y a ofrecer respuestas concretas que hagan las experiencias más comprensibles, previsibles y seguras.
La financiación de ACCTUR corre a cargo de la Fundación 'la Caixa', que respalda la iniciativa a través de su Observatorio Social y de la convocatoria Conecta, un programa orientado a impulsar la investigación con impacto social. Junto a la institución académica hispalense, colaboran en el desarrollo del proyecto la Universidad de Extremadura y la Federación Autismo Andalucía, lo que garantiza un enfoque multidisciplinar que combina rigor científico y conocimiento del colectivo directamente implicado.
Un doble comité para orientar la investigación
Una de las señas de identidad de ACCTUR es su estructura participativa, articulada en torno a dos órganos consultivos. El primero es un Comité de Asesores Turísticos en el que intervienen la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, la Cátedra de Turismo Inteligente de la Universidad de Sevilla y la Smart Tourism Office del Ayuntamiento de Sevilla. Este comité aporta la visión institucional y del sector turístico para orientar las líneas de trabajo del proyecto.
El segundo es un Comité Asesor de Personas Autistas, un órgano que asegura la participación directa de quienes son destinatarios de la investigación. Su función es triple: identificar las barreras que las personas autistas encuentran en los espacios de ocio y turismo, priorizar las necesidades más acuciantes y evaluar las propuestas de mejora que se vayan diseñando. De este modo, el proyecto evita tomar decisiones sobre el colectivo sin contar con su voz.
Sevilla como laboratorio de inclusión turística
La implicación directa del consistorio hispalense, a través de su oficina de turismo inteligente, sitúa a la ciudad como escenario principal de las acciones que se deriven de ACCTUR. La participación de la Cátedra de Turismo Inteligente de la Universidad de Sevilla refuerza esa conexión local y permite que los resultados de la investigación tengan una aplicación práctica en el tejido turístico y cultural de la capital andaluza.
El alcance del proyecto, no obstante, trasciende las fronteras municipales. La colaboración con la Universidad de Extremadura amplía la base territorial de la investigación, mientras que la Federación Autismo Andalucía garantiza que los hallazgos sean extensibles al conjunto de la comunidad autónoma, donde el acceso al ocio de las personas con autismo sigue siendo un reto pendiente pese a los progresos en otros ámbitos de la accesibilidad.
Más allá de la accesibilidad física
El planteamiento de ACCTUR parte de una distinción relevante: la accesibilidad física -eliminación de barreras arquitectónicas- ha avanzado de forma notable en las últimas décadas, pero las dificultades cognitivas y sensoriales permanecen en gran medida sin abordar. Entornos ruidosos, información confusa o imprevistos en la programación pueden convertir una actividad de ocio en una experiencia inaccesible para personas autistas. El proyecto pretende identificar esos obstáculos y proponer soluciones que hagan los espacios culturales, turísticos y recreativos más previsibles y comprensibles para todo el espectro de la neurodiversidad.