Condenado a 2 años de prisión en Sevilla por corrupción de menores a la hija de su expareja
El tribunal impone además cinco años de libertad vigilada al agresor, que enviaba mensajes con contenido sexual a la niña desde que esta tenía 12 años y llegó a ofrecerle dinero a cambio de videollamadas.

La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a un hombre a dos años de prisión como autor de un delito de corrupción de menores cometido contra la hija de su expareja sentimental, una niña que tenía 12 años cuando comenzaron los hechos. La resolución judicial establece también un periodo de cinco años de libertad vigilada. El condenado, que era entonces pareja sentimental de la madre de la víctima, dirigía sus mensajes a la menor en aras de "llegar a tener relaciones sexuales con ella", según recoge la sentencia.
Los tres convivían en una vivienda de Sevilla capital cuando el hombre empezó a remitir a la niña mensajes de texto con contenido sexual a través de WhatsApp. Entre las frases que le enviaba figuraban expresiones como "estoy cachondo", "estoy de empalme pensando en ti", "qué guapa mi mimi", "madre mía como se está poniendo", "empalmado" y "niña bombón".
El acusado también solicitaba a la menor que le remitiese fotografías suyas. La niña llegó a enviarle algunas imágenes, aunque sin mostrar desnudos. Además, reaccionaba a los vídeos que la joven subía a TikTok bailando con iconos de cara enamorado, fuego, cara con estrellitas, lengua, barrita de labios o el símbolo 100.
Videollamadas y ofertas de dinero
La conducta del investigado no se limitó a los mensajes escritos. También pidió a la menor que le hiciese videollamadas a solas con una "clara actitud sexual". En uno de los mensajes le escribía: "estoy deseando verte bailar, to wena, quieres los 100, jugamos... y videollamada en silencio, y te doy 100 euros, para verte...". El condenado le ofrecía 100 euros si accedía a realizar esas videollamadas en silencio y 150 euros si ella "se casaba con él y lo apañaba".
En otras comunicaciones, el hombre insistía en que "quería jugar" y advertía de que "no quería que se enterase nadie", según consta en la sentencia consultada.
Denuncia familiar y circunstancias del condenado
La situación fue detectada por la madre y la hermana mayor de la niña, quienes procedieron a denunciar los hechos. La sentencia recoge que el varón era consumidor de sustancias tóxicas o estupefacientes que afectaban a sus capacidades volitivas e intelectivas. Con anterioridad a la celebración del juicio oral, el condenado abonó 11.000 euros a la representación legal de la víctima.