"La Macarena está en la calle"

Unas 2.000 personas han respondido al llamamiento del movimiento vecinal SOS El Cerezo, como consecuencia de la situación que vive el distrito, asolado por problemas de convivencia generados por la ingente cantidad de gorrillas, la concentración de centros para transeúntes y comportamientos incívicos provocados por la ingesta masiva de alcohol y drogas.

SEVILLA | Sebastián Canelo
"La Macarena está en la calle"

"La Macarena está en la calle" se convirtió en el grito de guerra de unas 2.000 personas que se concentraron en el centro médico El Alamillo para iniciar una marcha que busca soluciones para su barrio. Un número demasiado importante como para pensar que son cuatro exaltados de extrema derecha, y lo suficientemente significativo y diverso para poner en jaque al actual Ayuntamiento de Sevilla, aunque muy bien podría hacerlo con todos sus antecesores: el popular Sanz no ha hecho sino perpetuar la degradación de un barrio que en los últimos 30 años ha ido en declive.

Y es que lo que ocurre en la zona, sobre todo en los aledaños del hospital Virgen Macarena, no es nuevo: gorrillas por todas partes que hacen imposible poder aparcar en las pocas calles que van quedando. Cada comunidad que ha podido ha resuelto el conflicto cerrando su parcela (tampoco es el maná porque los cerramientos impiden las entradas de Bomberos y Ambulancias) para que solo pudiesen aparcar los vecinos, disuadiendo a los aparcacoches de practicar el refinado arte de la extorsión: "Yo estoy aquí para vigilar, es mi trabajo, que nunca se sabe qué puede pasar", llegan a deslizarte cuando has conseguido acomodar tu vehículo. Pero esa no constituye la única queja, porque los asistentes, "en contra de nadie y a favor de la convivencia", se quejan de la suciedad, la aglomeración de centros de transeúntes en un solo distrito y los continuos problemas de convivencia como consecuencia del consumo de alcohol y drogas en las vías públicas. Unas calles que los organizadores de la manifestación quieren recuperar para sus "hijos y para los mayores, que se tienen que quedar en casa como medio de defensa".

Lo cierto es que de todo lo expuesto, lo realmente novedoso es que el barrio, probablemente por primera vez en su historia, ha salido a la calle a defender lo que reclaman como suyo, las calles y la seguridad de vivir en ellas en paz. Y lo hizo por Sánchez Pizjuán y de ahí cruzó hacia El Cerezo, buscando el Distrito Municipal, donde estaba la concejala del ramo, y también del IMD, María Tena, acompañada de Manuel Loreto, director general del Distrito Macarena del Ayuntamiento de Sevilla, y a la postre responsable directo de la situación tan lamentable en la que se encuentra el barrio. Sería demasiado oportunista responsabilizar a Tena, quien lleva apenas unos meses en el cargo.

De ahí, pues a León XIII y dirigiendo los pasos a la Ronda para terminar en el Parlamento de Andalucía, donde se leyó un manifiesto y se mostró la determinación de que las patrullas continuarán haciendo la ronda por el barrio, una vez que se ha demostrado que el revuelo social y mediático ha provocado el efecto en cadena de que desde la administración local y estatal se hayan tenido que meter en el tajo, poco habituados los unos y los otros, siempre más pendientes del lucimiento de las fiestas o de poner el mejor perfil político para Madrid.

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