Los profesores andaluces denuncian que el multilingüismo relega a la lengua materna en las aulas
Una investigación de la Universidad Pablo de Olavide revela que las presiones del sistema educativo empujan al profesorado andaluz a subordinar las lenguas familiares de los alumnos inmigrantes al español y al inglés, pese a reconocer su valor identitario.
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El profesorado de Educación Primaria y Secundaria en Andalucía valora la diversidad lingüística presente en sus aulas, pero tropieza con obstáculos estructurales a la hora de convertirla en herramienta pedagógica. Es la conclusión principal de un estudio publicado en 2026 por Rosa M. Rodríguez Izquierdo, catedrática de Didáctica y Organización Escolar e investigadora del Departamento de Educación y Psicología Social de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), con sede en Sevilla. El trabajo, titulado Between advocacy and gatekeeping: primary and secondary teachers' dilemmas towards multilingualism in Andalusia, analiza la práctica docente en centros educativos andaluces y detecta una brecha persistente entre el discurso favorable a la pluralidad de lenguas y lo que ocurre en el día a día de las aulas.
La investigación identifica una tensión que atraviesa toda la comunidad docente: las lenguas familiares del alumnado -árabe, bereber u otras- son reconocidas como parte esencial de su identidad, pero en la práctica quedan subordinadas al aprendizaje del español y al prestigio académico del inglés. Esa dinámica convive con la autopercepción de muchos profesores, que se consideran defensores de la inclusión y, al mismo tiempo, responsables de garantizar el progreso académico de sus estudiantes dentro de un sistema vertebrado por el currículo, la evaluación y el dominio de la lengua vehicular. Esa doble responsabilidad genera dilemas cotidianos difíciles de resolver sin apoyo institucional.
Rodríguez Izquierdo señaló que "el estudio revela la tensión constante entre el apoyo a la diversidad y las presiones institucionales que, en ocasiones, invisibilizan las lenguas maternas del alumnado inmigrante. ¿Cuál es nuestro verdadero papel como mediadores de estas políticas?"
Un multilingüismo que discrimina entre lenguas
Para describir esta contradicción, el estudio acuña el concepto de "multilingüismo selectivo". La idea apunta a un escenario en el que la diversidad lingüística se celebra en términos abstractos, pero solo determinadas lenguas -español e inglés- obtienen reconocimiento institucional efectivo. Otras, como el árabe o el bereber, tienden a quedar fuera del espacio curricular, sin materiales de apoyo ni presencia en las programaciones didácticas. El resultado es un modelo que proclama apertura, pero opera de facto con criterios restrictivos sobre qué idiomas merecen espacio en la escuela.
Primaria frente a Secundaria: dos formas de afrontar la diversidad
El trabajo también pone de relieve diferencias significativas entre etapas educativas. En Primaria, los docentes adoptan posiciones más flexibles y orientadas a la integración social del alumnado; priorizan el acompañamiento emocional y la convivencia, lo que deja cierto margen para que las lenguas maternas tengan visibilidad. En Secundaria, sin embargo, las exigencias del currículo y los ritmos de evaluación intensifican una lógica más restrictiva: el avance en contenidos académicos pesa más que cualquier consideración lingüística, y las lenguas de origen del alumnado inmigrante pierden todavía más terreno.
Un problema de sistema, no de actitudes individuales
La investigación de la UPO subraya que el origen de estas dificultades no reside en las actitudes personales del profesorado. El problema, según la autora, es de naturaleza estructural: el sistema educativo reconoce formalmente la diversidad, pero sigue funcionando en gran medida desde una lógica monolingüe. A esa inercia se suman carencias concretas: falta de formación específica en gestión del multilingüismo, escasez de recursos y materiales didácticos en otras lenguas, y ausencia de un apoyo institucional sostenido que permita a los docentes traducir sus buenas intenciones en prácticas reales.
Propuestas para que integración no equivalga a sustitución
El estudio no se limita a diagnosticar el problema. La investigación invita a replantear el papel de la escuela ante la creciente diversidad lingüística de las aulas andaluzas y propone líneas de actuación concretas: avanzar en la formación del profesorado para que disponga de herramientas pedagógicas adaptadas, desarrollar prácticas de evaluación sensibles al multilingüismo que no penalicen a los estudiantes por su lengua de origen, y articular políticas escolares que eviten convertir la integración en sinónimo de sustitución lingüística. El objetivo, en definitiva, es que las lenguas maternas del alumnado inmigrante dejen de ser un obstáculo invisible y pasen a formar parte del patrimonio educativo compartido.